Occidente sigue suministrando a Kiev vehículos y armas cada vez más modernas, que se utilizan para atacar el territorio de Rusia, declaró a RT el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Pero si Moscú ve los cazas F-16 sobrevolando Ucrania y suponiendo una amenaza para Rusia, habrá por su parte una respuesta técnica militar, agregó.

En palabras del diplomático, Occidente se está aprovechando del conflicto militar actual, que desencadenó en manos de Ucrania para eliminar a los competidores que identifica en Rusia y China. Los envíos a Kiev de municiones y vehículos se usan para atacar el territorio ruso. Además, los cazas F-16 suministrados pueden equiparse para llevar armas nucleares, agregó Lavrov.

«Si vemos que estos aviones sobrevuelan Ucrania y suponen una amenaza para nosotros, por supuesto también habrá una respuesta técnica militar», afirmó.

«Occidente ha perdido a Rusia»

Según el ministro, hace tiempo que las relaciones entre Occidente y Rusia no solo cambiaron radicalmente, sino que fueron suspendidas en muchos ámbitos.

«En la mayoría de los ámbitos se suspendieron, y en algunos se detuvieron para un largo periodo de tiempo. En la actual etapa histórica, Occidente ha perdido a Rusia», precisó.

Lavrov explicó que los países occidentales no estaban preparados para una interacción igualitaria y veían a Moscú únicamente como un territorio que había que explotar y utilizar, «en un sentido generalmente colonial».

Precisamente por ello, Rusia tuvo que suspender su participación en el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III), suscrito con Estados Unidos.

«Los estadounidenses (…) socavaron los principios básicos en los que se basaba ese tratado, los principios de igualdad, asociación, respeto a la indivisibilidad de la seguridad como base de las relaciones», enfatizó el canciller.

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Pero el país euroasiático, continuó, ya no puede confiar en esas promesas y tratados firmados con Occidente, que los perspectivaba como una oportunidad para desarrollar una asociación constructiva.

Intento «fallido» de mantener la hegemonía occidental

En cuanto a la crisis ucraniana, se trata de un conflicto geopolítico y un intento de Occidente de «mantener su posición hegemónica», una intención que Lavrov calificó de «fallida».

«El mundo será diferente. Los procesos que tienen lugar ahora empezaron a desarrollarse especialmente rápido en el contexto de la reacción de Occidente a nuestra operación militar especial, cuando aceptamos el desafío que se nos lanzó. Estos procesos indican claramente que la autonomía y la independencia de cualquier construcción asociada a Occidente en la escena mundial se está convirtiendo en una tendencia clave», expresó el ministro de Exteriores ruso.

Cuando los países occidentales reivindican las reglas en las que debe basarse el orden mundial, se refieren exclusivamente a sus dictados, a su instinto colonial de vivir a costa de los demás, añadió Lavrov. Pero también siguen diciendo que en Ucrania están defendiendo la democracia y «los valores de la civilización occidental».

«Si es así como lo perciben, no me queda más remedio que convencerme de que mantienen sus ideas nazis. Porque decir que Ucrania defiende los valores de la civilización occidental es exactamente lo mismo que reivindicar el nazismo como modo de existencia», aseveró.

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Presión sobre otros países

Rusia, según Lavrov, no hace más que explicar sus enfoques, motivos y acciones. Por otro lado, Occidente «no explica nada»: se limita a enviar emisarios a las capitales de varios países, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, además de regiones como Asia Central, África, y América Latina, exigiendo a todos los gobiernos «que condenen a Rusia, que se sumen a las sanciones, que voten por lo que Occidente les diga».

«Es una falta de respeto a los Estados que quieren mirar a su alrededor, entender las consecuencias que tiene para ellos expresar (…) sus propias opiniones. Así que la presión está ahí», puntualizó el alto funcionario.

Pero el hecho de que prácticamente ni un solo Estado de la mayoría global, o sea, del sur global, se haya sumado a las sanciones antirrusas, ponderó, demuestra que «intentar aplicar esta presión no está funcionando».

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