Amylkar D. Acosta M1
Me permito, a renglón seguido, analizar el contenido, el alcance y las implicaciones
de la Resolución 40234 de 2023 expedida por el Ministerio de Minas y Energía,
fechada el 23 de febrero del corriente año, “por la cual se delegan unas funciones
en la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH)”.
Esta Resolución es contraria y va a contrapelo de lo dispuesto por el Decreto 1760
de 2003, que ordenó la escisión de la estatal ECOPETROL y creó la ANH y del
Decreto 4137 de 2011, que cambió su naturaleza, con fuerza de Ley además,
porque se expidieron con base en las facultades extraordinarias que le otorgó el
legislador al ejecutivo a través de las leyes 790 de 2002 y 1444 de 2011,
respectivamente.


En su artículo 4º del primer Decreto y 3º del segundo, al determinar el objetivo
misional de la ANH dejaron establecido que la misma asumiría “la administración
integral de las reservas de hidrocarburos de propiedad de la Nación”. Y en su
artículo 5º del primero y 4º del segundo especifica, de manera taxativa, sus
funciones y competencias, las que no se pueden modificar por una Resolución,
dado que esta es de rango inferior tanto del Decreto – ley como de la Ley misma.
Por ser contraria a la Ley no le auguro mucho futuro a esta Resolución.
Por medio de este Decreto se delega “en la ANH la elaboración de los insumos y el
apoyo necesario para la continuidad en la formulación y diseño de la política
pública a cargo del Ministerio de Minas y Energía, de los siguientes recursos
energéticos: geotermia, energía eólica e hidrógeno, captura, almacenamiento y uso
de carbono (CCUS), así como también las alternativas geológicas para el
almacenamiento subterráneo de dióxido de carbono (CO2), a través del
aprovechamiento de fuentes no convencionales de energía (FNCER)”.

Esta delegación de funciones invade la órbita de las competencias que le otorgó a la
Unidad de Planeación Minero – Energética (UPME) la Ley 143 de 1994, que sólo
por Ley se le pueden cambiar o denegar. Es claro que le están quitando varias de
sus funciones y por otra parte le están asignando otras a la ANH que son más
propias de la UPME, dada su experticia y competencias.
Seguramente, basado en las nuevas funciones y competencias que se le confirieron
a la ANH en la Resolución in comento, el Vicepresidente de promoción y
asignación de áreas Andrés Bitar hizo varios anuncios entre los cuales se destacan
los siguientes: se dispondrá por parte de la ANH de $880.000 millones de su
presupuesto a estudios de fuentes no convencionales de energías renovables
1 Miembro de Número de la ACCE
2
(FNCER), $45.000 millones más se destinarán a hacer estudios hidrogeológicos,
invadiendo de paso la competencia del Servicio geológico colombiano (SGC)2,
suplantándolo. La repartija del presupuesto de la ANH sigue y anunció que también
alcanza su presupuesto para asignarle $45.000 millones para las CAR y la ANLA,
que tienen sus propios presupuestos y fuentes de financiación establecidos por la
Ley, para sus procesos de licenciamiento. Y, claro, también alcanzó para las
entidades territoriales, a las cuales les cede de sus recursos $40.000 millones, según
dijo, para que puedan estructurar proyectos y beneficiarse de las regalías3, no
obstante que la propia Ley 2056 de 2020, que reglamenta el Acto legislativo 05 de
2019, se los ofrece y garantiza. Con este proceder, se podría estar incurriendo en un
peculado por destinación de los recursos de la ANH a un objeto diferente al suyo.
Finalmente, mueven a preocupación estos anuncios porque hacen temer sobre el
futuro de la propia ANH, puesto que se está disponiendo de sus recursos para
aplicarlos a objetivos y fines ajenos a los que son de su incumbencia, distrayéndola
de su objetivo de “administrar integralmente las reservas y recursos
hidrocarburíferos de propiedad de la Nación; promover el aprovechamiento
óptimo y sostenible de los recursos hidrocarburíferos y contribuir a la
seguridad energética nacional”4 y su función de “apoyar al Ministerio de Minas y
Energía en la formulación de la política gubernamental en materia de
hidrocarburos, en la elaboración de los planes sectoriales y en el cumplimiento de
los respectivos objetivos”5.


Cabe preguntarse qué va a ser de la suerte de la ANH y qué rumbo va a tomar al
asumir funciones que no le son propias dejando de lado las suyas. O será que ya se
está anticipando su reconversión para abandonar los hidrocarburos, en línea con la
decisión de no firmar nuevos contratos de su exploración y producción. Esta piñata
con los recursos de la ANH ($1.754.561´000.000), al disponer de manera arbitraria
e irresponsable de los mismos para otros fines, presagian su prematuro abandono
de lo que es su propia razón social: la administración integral de las reservas de
hidrocarburos de propiedad de la Nación!
Bogotá, mayo 10 de 2023
www.amylkaracosta.net