Capítulo del libro El desarrollo del complejo petrolero en Barrancabermeja en la etapa de la Tropical Oil Company-TROC, próximo a publicarse

Diego Otero Prada

La refinería original.

La modificación aprobada sobre el contrato de la Concesión de Mares en 1915 estipulaba que la refinería iniciaría operaciones el 25 de agosto de 1921. Sin embargo, ante las demoras presentadas y la ampliación otorgada por el gobierno, esta entró en funcionamiento continuo el 18 de febrero de 1922 con una capacidad inicial de procesamiento de 1500 barriles diarios y finalmente hasta 10 000 barriles. Como complemento a la refinería, a finales de enero del mismo año se terminó de construir el oleoducto de cuatro pulgadas de diámetro para llevar el petróleo de Infantas a Barrancabermeja sobre una extensión de 38 kilómetros.

Un detalle que ha pasado desapercibido es que en el mes de septiembre de 1921 funcionó por primera vez la refinería que la Tropical montó en Barrancabermeja. De noviembre a diciembre de 1921 trató 5770 barriles de petróleo crudo, de los que se obtuvieron 691 barriles de gasolina motor, 642 barriles de 1ueroseno y 4331 barriles de aceite combustible para calderas o fuel oil (Revista de Minas y Petróleos, p. 107).

El petróleo crudo que sale por la parte inferior entraba primero al separador que separa el gas del petróleo. El gas salía por la parte superior del separador hacia el compresor y las demás instalaciones donde se le extraían la gasolina natural y los componentes líquidos.

       El petróleo proveniente del separador se sometía a un proceso de deshidratación, que empleaba calor y procedimientos químicos para eliminarle el agua y la sal que pudiera contener. Una vez limpio el crudo se enviaba por el oleoducto de 30 kilómetros a los tanques de almacenamiento de la Refinería, de 80000 barriles diarios de capacidad, suficientes para abastecer las necesidades de la refinería durante una semana.

La primera unidad de tipo alambique, sistema que no se utilizaría en ninguna refinería moderna posteriormente, constaba de dos partes principales: el alambique propiamente dicho y una torre de fraccionamiento. Antes de entrar en la torre el petróleo se precalentaba con vapor de agua, de tal manera que los elementos más livianos se evaporaban y salían por la parte superior hacia la torre de fraccionamiento. El resto del crudo caía al fondo en forma líquida y pasaba al alambique que estaba encima del horno, cuya fuente de calor era la leña. De los fondos del destilador se sacaba un crudo reducido y liviano que se utilizaba como combustible para motores de combustión interna. Paralelamente, de la torre de fraccionamiento salían kerosene y diésel oil de dos chorros laterales. Los vapores de la parte superior del alambique, después de condensados, formaban la nafta que servía para hacer gasolina para automóviles.

En agosto de 1921 la refinería procesó 1320 barriles de petróleo crudo, pero dejó de trabajar en los siguientes meses hasta diciembre. En todo el año, la refinería trató 5770 barriles de los cuales 691 eran barriles de gasolinas. Según el Boletín de Minas y Petróleos de 1930 (p. 107), entre dicho año y 1928 solamente se produjeron cuatro derivados: gasolina ordinaria, kerosene, diesel oil (aceite combustible para motores) y fuel oil (aceite para calderas). La demanda de gasolina en esa época era pequeña porque el parque de vehículos era reducido, así como las carreteras.

Los trabajos para el montaje de la refinería comenzaron en 1920 con la llegada a la zona de materiales, tuberías y maquinaria. Los tres primeros barriles procesados se enviaron al presidente de la República, el arzobispo Primado y el señor Eduardo Pombo, representante de la empresa en Bogotá. Para el almacenamiento de la gasolina y el petróleo crudo se montaron tanques metálicos y se instaló una fábrica de envases para empacar los productos del petróleo. Con el arranque de la refinería, los barcos cambiaron su sistema de combustión, de leña a derivados de petróleo.

Alrededor de la refinería se estableció toda una infraestructura, como en El Centro, que comprendía casas para empleados, oficinas, plantas eléctricas y de hielo, acueducto, alcantarillado y talleres de diferente tipo. A lo anterior se adiciona el hospital levantado al pie del Puerto de Galán provisto de farmacia, cincuenta camas metálicas y equipo de radiografía, y atendido por un médico extranjero y un ayudante colombiano.

Diversos autores celebran los resultados de los talleres de la Tropical, ya sea en El Centro o en la refinería, presentándolo como algo extraordinario, un ejemplo del ingenio de los americanos y una proeza en medio de la selva. Sin embargo, no se contemplan los resultados perjudiciales sobre la política del desarrollo de la zona. La Compañía, es cierto, había montado todo un imperio energético-industrial y de servicios (carpintería, taller eléctrico, ladrillera) que beneficiaba sus intereses, así como los de su casa matriz en Estados Unidos; pero era claramente el país el que suministraba las materias, los equipos y los expertos. Fue sin duda una experiencia negativa para la creación de una ciudad industrial.

A pesar de lo anterior, la refinería amplió considerablemente la producción de sus derivados en los años ulteriores. En 1929 se produjeron dos nuevos productos: gasolina etílica y petróleo absorbente, el último era necesario para el tratamiento del gas natural del cual salía la gasolina natural. En 1930 se produjeron los primeros lubricantes y en 1931 los primeros asfaltos salieron de la planta de El Centro y en 1932 y 1933 se comenzó la elaboración de nafta para motores productores de gas líquido para lavar en seco. En 1935 se inició igualmente la producción de tractorina, combustible para tractores. En 1936 se producían tres clases de asfaltos, 19 de lubricantes, 26 de grasas, tres tipos de aceites y dos clases de líquidos para limpiar que, juntamente con los otros productos, daban un total de 60 derivados del crudo (Sady, p. 21).

Las nuevas instalaciones del período 1927-1936.

El 5 de diciembre de 1927 se inauguró una planta de gas en El Centro que permitió convertir cinco años más tarde el gas que salía de los pozos en gasolina natural, la cual era mezclada con el petróleo. La planta de asfalto entró en actividad el mismo año de 1927 y la planta de tratamiento de arcilla, estructura que rebajaba la acidez de los destilados lubricantes, comenzó a operar en 1930. Cuatro años después en 1934 se inauguró la planta de fenol para eliminar los componentes perjudiciales de los aceites lubricantes y se terminó de montar una nueva planta de gas en La Horta. De igual modo, en 1936 se incorporó a la labor una planta de grasas y en 1938 otra planta para la producción de asfaltos líquidos, sólidos y pinturas asfálticas requeridos para la construcción de caminos y otros usos (Sweet & Knowlton, 1956).

Para empezar, la planta de tratamiento de arcilla tenía por objeto mejorar el color del lubricante y rebajar la acidez que le hubiera quedado del tratamiento con fenol. Se utilizaba, entonces, una arcilla llamada filtrol que se combinaba con el aceite en un tanque mezclador y después era calentado en un horno. Finalmente, la mezcla caliente se pasaba por unos filtros donde la arcilla se extraía y daba como resultado un aceite claro. Por otra parte, el propósito de la planta de tratamiento con fenol era limpiar los destilados lubricantes extrayendo los compuestos oscuros, oxidables y perjudiciales por medio del compuesto químico fenol o ácido carbónico.  Se trataba de un proceso para dejar limpio el lubricante (Revista de Minas Petróleos, p. 110).

Así mismo, la planta de asfaltos usaba como punto de partida el residuo extraído del fondo de la torre al vacío de la Unidad Foster Wheeler, la base asfáltica, que al mezclarse con nafta o kerosene producía los asfaltos líquidos. Para la producción de los asfaltos sólidos, la base asfáltica se llevaba a un tanque llamado Oxidador, donde después de calentado se le inyectaba aire y la reacción química resultante endurecía poco a poco el material. De acuerdo con la temperatura alcanzada se obtenían asfaltos de determinadas características (Revista de Minas y Petróleos, p.110).

La planta de grasas y la de lubricantes funcionaban igualmente a base de calor. La primera, por su parte, estaba formada por una serie de mezcladoras o marmitas del mismo tipo y características que calentaban la materia prima a una temperatura específica a través del vapor. La grasa resultante es una combinación de jabón y aceite lubricante. Fabricado el jabón a base de soda o de cal se le agregaba aceite lubricante y se batía poco a poco a una temperatura determinada hasta obtener la consistencia requerida.

La planta de lubricantes industriales, por otra parte, tomaba como materia prima los destilados lubricantes que resultaban de las fracciones de la torre al vacío de la unidad Foster Wheeler, llamados lubricante liviano, pesado y cilindro. Sometidos a calentamiento y tratados con soda cáustica y luego fraccionados por destilación, el resultado era un conjunto de lubricantes de diferente tipo según las mezclas (Revista de Minas y Petróleos, p 109).

En la refinería también se producía ácido “nafténico”, resultado de la mezcla entre el ácido sulfúrico concentrado y la soda extraída de algunos productos del alambique de crudo y de la Unidad Foster Wheeler. La capa superior de esta mezcla es el ácido nafténico de una variada utilización industrial, por ejemplo, aditivo para pinturas y preservativo contra la podredumbre de las maderas. Dicho producto se exportaba en su totalidad hasta la ampliación de la refinería en 1954.

Para finalizar, en marzo de 1933 se terminó de construir la planta envasadora de asfalto, de una capacidad de 100 tambores diarios, y se amplió la planta envasadora de refinados a 1000 toneladas diarios en jornada de trabajo de ocho horas. Del mismo modo, en el período de julio a diciembre de 1935 llegó nueva maquinaria de fabricación de cajas y latas para la manufactura de tambores de tipo cilíndrico destinados a envasar asfaltos (Sweet & Knowlton, 1956).

La ampliación de la refinería en 1936.

Según la cláusula segunda del contrato con la Tropical, la ampliación de la refinería debía tener lugar cuando la demanda así lo requiriera. Para dar cumplimiento a esta obligación, en septiembre de 1934 se inició el montaje de una unidad nueva que procesaría hasta 13.000 barriles por día que entraría en funcionamiento dos años después. La Unidad Combinada de Destilación Atmosférica y al Vacío (CDU), Unidad Foster Wheeler, sería la primera planta de procesamiento continuo de nafta, kerosene, ACPM, gasolina y crudo (destilados inferiores, medios y superiores) en el país. El nuevo ensanche comenzó con una capacidad de 7000 barriles y aumentó a 13000 barriles en 1938 con la implementación del equipo necesario para trabajar la sección al vacío a presión atmosférica.

La Unidad Foster Wheeler constaba de dos torres con sus respectivos hornos de calentamiento y equipo auxiliar: la Torre No. 1, que trabajaba a presión atmosférica y la Torre No. 2 que trabajaba al vacío. El crudo precalentado entraba primero a la Torre No.1 donde parte se evaporaba y empezaba a subir y el resto caía al fondo de la torre. La temperatura dentro de la torre variaba desde muy caliente en el fondo hasta la cima donde era menor. A medida que el vapor subía parte se condensaba y se extraía en forma líquida por dos agujeros laterales conocidos como chorros laterales. Por el chorro lateral inferior salía el diesel o fuel oil y por el chorro lateral superior el kerosene o Varsol. Los vapores que salían por la cima se condensaban y constituían la nafta para producir la gasolina. Como en el alambique antiguo, por el fondo salía crudo reducido liviano.

El crudo reducido se enviaba a la Torre No. 2, que estaba al vacío, y se repetía lo que ocurría en la Torre No.1, con la diferencia que existían tres chorros laterales que constituían los destilados para lubricantes y la materia prima para hacer todos los aceites lubricantes. El producto de la cima era el gasóleo, que no se utilizaba inicialmente, que sería una de las fuentes de alimento para la futura unidad de craqueo (cracking). El producto del fondo era un residuo más pesado llamado base asfáltica, punto de partida para fabricar todos los asfaltos líquidos y sólidos.

Al final del año 1936 la refinería constaba de las siguientes instalaciones, la cual se mantuvo sin cambios mayores hasta la reversión en 1951:

Al final de 1936 la refinería se mantuvo sin cambios mayores hasta la reversión de la Concesión de Mares en 1951 y constaba de las siguientes instalaciones (Sweet & Knowlton, 1956):

  1. La unidad combinada atmosférica Foster Wheeler compuesta de dos torres: una que trabajaba al vacío y la otra al vapor (28 pulgadas de mercurio) y encargada de procesar el crudo de los campos de Infantas y La Cira, de alto y bajo punto de enfriamiento respectivamente. La refinería podía llegar hasta procesar un máximo de 13 000 barriles por día.
  2. La Planta de Fenol para la elaboración de lubricantes para automóviles.
  3. La planta para la elaboración de lubricantes.
  4. La Planta de Gas.
  5. La Planta de Asfalto.
  6. Una fábrica de cajas y latas.
  7. Una planta envasadora de los distintos productos, gasolinas, queroseno y lubricantes, de capacidad de 1000 toneladas de combustibles por día. Los productos se envasaban en cajas de cinco galones.
  8. Una planta envasadora de asfalto de una capacidad de 100 tomberas diarias, terminada en 1934.
  9. Una central de energía eléctrica.
  10.  104 tanques de almacenamiento para una capacidad total de 700 000 barriles.

Con este ensanche se dio satisfacción a las necesidades del país en productos para el parque automotor creciente y la industria naciente que se desarrolló entre el período de la depresión y los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la Compañía no continuó los ensanches en la década de los cuarenta, de tal manera que años antes de producirse la reversión de la Concesión al país, la refinería de Barrancabermeja solo abastecía el 55% o menos de la demanda de derivados, hasta que entró la refinería de Cartagena en 1957 y se amplió la de Barrancabermeja en este mismo año ya como empresa estatal Ecopetrol. La Tropical justificaba para no comprometerse en otra ampliación la falta de infraestructura de transporte para movilizar los productos (Boletín de Petróleos, 1950, p. 20)

Con la puesta en marcha de la refinería de Barrancabermeja se pudo satisfacer hasta 1928 las necesidades de gasolina motor, queroseno, diésel oil y parte del fuel oil, los cuatro combustibles que originalmente producía la refinería. El crecimiento acelerado de la demanda obligó a la importación de gasolina en 1929 y de fuel oil en 1938, además de los otros derivados no producidos en la refinería como lubricantes, grasas y gasolina de aviación. Esta situación llevó al gobierno a presionar a la Tropical para que ampliara la refinería y cumpliera las cláusulas del contrato de la Concesión de Mares que obligaba a la Tropical a abastecer al país de su demanda de derivados del petróleo, hecho que ocurrió en 1936, lo que permitió una producción adicional de nafta, lubricantes, aceites grasos, asfaltos, solventes, tractorina, diésel oil, queroseno y fuel oil. Para esto se instaló por Foster Wheeler una planta de destilación combinada atmosférica y al vacío para procesar 7000 barriles de crudo por día, planta que inició operaciones en 1936.

A pesar de la ampliación de la refinería para producir los productos anteriores y el montaje de las plantas de grasas, asfalto y lubricantes, las importaciones en grandes cantidades continuaron porque las ampliaciones no fueron suficientes para equilibrar la oferta con la demanda y la Compañía fue puesta bajo presión para el montaje de nuevas instalaciones. Al terminar la Segunda Guerra Mundial aumenta el consumo de combustibles La situación se volvió crítica porque en 1943 solo estaba en operación la planta construida en 1936 y el gobierno exigió para responder a la demanda la reparación del antiguo alambique, el cual había sido desmantelando paulatinamente. Las protestas del gobierno determinaron que la Tropical reparara el viejo alambique, lo que ocurrió en 1946 y principios de 1947, con lo cual la capacidad aumentó de 10000 barriles a 22.000 barriles diarios, que fue la refinería entregada justo al momento de la reversión en 1951. Mientras tanto, las importaciones de gasolina incrementaron hasta llegar a casi el 50% del consumo ese año y las de lubricantes a más del 50% mientras que las de fuel oil habían disminuido.  Toda esta situación fue el resultado del incumplimiento de la Tropical en ampliar nuevamente la refinería y la falta de firmeza del gobierno para hacer que la Compañía para que llevara a cabo el montaje de nuevas instalaciones (Boletín de Minas y Petróleos, 1950, p. 20).

La refinería de la Tropical y la refinería estatal.

La Tropical gozaba de un monopolio integral hasta el surgimiento de nuevas producciones de crudo a partir de 1940. En refinación fue monopolista hasta que se produjo la reversión, lo que le dio un poder que se reflejaba igualmente en las negociaciones frente al gobierno nacional. Hubo dos intentos de romper ese predominio: en 1927 con el ministro José Antonio Montalvo, y en 1934 durante el gobierno de Alfonso López Pumarejo. Ambos plantearon en su momento construir una refinería estatal pero la falta de recursos y la oposición de la Exxon lo impidió. Esta empresa era la más poderosa del mundo en el campo de los hidrocarburos y detrás de ella estaba el gobierno de los Estados Unidos determinado a defender sus intereses.

El ministro Montalvo sugirió construir una refinería estatal financiada con empréstitos internacionales para procesar el crudo de regalías, de una capacidad de 1000 barriles diarios y un costo de cinco millones de dólares. Dada la situación de Colombia, esos recursos no podían provenir sino de financistas estadounidenses, lo que hacía irrealizable el proyecto porque la Exxon lo impidió ya que iba contra sus intereses de monopolista. Adicionalmente, la campaña nacionalista de Montalvo, la Ley 84 de 1927 de hidrocarburos y las investigaciones ordenadas por el gobierno a la Tropical no dieron el mejor ambiente para el propósito de construir una refinería estatal, una idea muy avanzada para su época. Colombia tendría que esperar varias décadas para ver la idea en desarrollo, con los ejemplos de la nacionalización de la industria petrolera en México, las medidas revolucionarias de Venezuela en 1948 y el surgimiento de la OPEP en 1960, por ejemplo. Estábamos adelantándonos en el tiempo cuando las condiciones no eran propicias para un país pobre y aislado como Colombia.

Paralelamente, la Memoria del ministro de Industrias de 1930 informa que la Compañía West Indies de la Shell Company propuso el 13 de marzo de 1929 el establecimiento de una estación de almacenamiento y expendio de combustibles líquidos en Buenaventura. La Memoria presentada por el ministro de Industrias en 1930 informaba que la empresa se comprometía a construir una refinería con una capacidad inicial de 5000 barriles diarios y a vender los productos a precios más bajos de los que regían. Sin embargo, parece que la tramitación de la propuesta quedó en suspenso y no se volvió a hablar de una nueva refinería en la región.

Dentro de las dificultades de Montalvo para llevar a cabo el proyecto de la refinería se encontraba la inclinación política y económica del presidente electo de la época Enrique Olaya Herrera (1930-1934). Años atrás, antes de asumir la presidencia, en Washington, en su cargo de embajador en Estados Unidos, Olaya Herrera contactó a varias empresas petroleras y bancos sobre el proyecto, como la Foster Wheeler y Benthlehem Steel, La respuesta fue negativa mientras no se resolviera el problema de la Concesión Barco, al cual el gobierno y las empresas no habían llegado a un acuerdo sobre una nueva legislación petrolera.  (Villegas, 1977).

Una vez posesionado Enrique Olaya Herrera como presidente el 7 de agosto de 1930, presentó a fines de septiembre un proyecto de ley sobre los hidrocarburos, el cual fue aprobado “a pupitrazos” por el Congreso en sesiones extraordinarias en un período relámpago de dos meses del 5 de enero al 6 de marzo y fue Ley de la República el 4 de marzo, convirtiéndolo en la Ley 31 de 1931. De esta forma se dio satisfacción a las empresas petroleras, aunque ellas no quedaron totalmente satisfechas, actitud que siempre seguirán asumiendo como una forma de presionar para obtener más beneficios Como corolario de esta historia, Exxon conservó el monopolio sobre la refinación y distribución de refinados (Villegas, págs. 67-69).

Las plantas de gas.

En 1927 la Tropical instaló cuatro plantas para procesar el gas natural, dos localizadas en Infantas y El Centro, y dos en La Cira. Con este montaje se inició la producción de gasolina natural para mezclar con el crudo en la refinería y, por primera vez en Colombia, se empezó la utilización del gas natural como combustible. Siete años después, en 1934, se instalaron dos nuevas plantas en Infantas y La Horca, lo cual permitió llegar a una capacidad de tratamiento total de 56 millones de pies cúbicos diarios. Las plantas que recogían el gas natural de cada una de sus zonas de influencia dieron a la compañía una capacidad de   1 445 000 MC3 a baja compresión y 935.000 MC3 alta compresión por día (Departamento de Minas y Petróleos, 1934 ene – feb).

Paralelamente, en marzo de 1933 se montó en la Planta de Gasolina Natural un estabilizador para uniformar la gasolina natural producida y despachada a la refinería. Así mismo, en junio del mismo año se inició en El Centro la instalación de seis tanques para el almacenamiento de la gasolina natural destinada a ser mezclada con el petróleo crudo transportado por el oleoducto. Con el uso de estos nuevos tanques, la gasolina natural se mezcló directamente con el crudo en la tubería del oleoducto y no en los tanques de almacenamiento como se venía haciendo (Boletín de Minas y Petróleos, 1935, jul – dic).

Es importante resaltar que en la Concesión de Mares se dio la primera utilización en Colombia del gas natural para el consumo de las familias y para la generación de electricidad por termoeléctricas. En efecto, del gas extraído y no quemado una parte se utilizaba para consumo doméstico en los campamentos, otra en las plantas de gas y el resto servía como combustible de las calderas y de las plantas eléctricas de la Compañía. El gas no utilizado se quemaba hasta que en 1928 se inició su reinyección.

El gas se procesaba en cuatro de las plantas y las fracciones de gasolina extraídas eran enviadas a las plantas de El Centro y de “La Cira Este” para su posterior destilación. Allí se producía gasolina natural adecuada para mezclar en la refinería y gasolina natural liviana para combinar con el petróleo.

El proceso técnico de la operación de las plantas de gas comprendía varias etapas. Para empezar, el petróleo crudo y el gas natural que salían de las tuberías de producción eran bombeados a separadores de gas, en donde se separaba el gas del petróleo. Enseguida, el gas que salía por la parte inferior se conducía a las plantas de tratamiento a través de redes especiales. El gas húmedo restante, denominado húmedo, portador de fracciones de hidrocarburos en estado de vapor como la gasolina natural, era extraído en las plantas de gas por medio de un proceso combinado de comprensión y absorción, lo que daba como resultado adicional más gases líquidos.

El proceso de comprensión elevaba la presión del gas de tal forma que las fracciones de hidrocarburos más pesados se licuaban y separaban; y el gas comprimido pasaba a la torre de absorción por la parte inferior al mismo tiempo que circulaba en contracorriente de un aceite absorbente, comúnmente queroseno, que entraba por la parte superior. En cuanto al proceso de absorción, por la parte inferior salía un aceite rico en hidrocarburos livianos que contenía gasolina natural, la cual se separaba en torres de destilación localizadas en las plantas de El Centro y de La Cira Este. También se obtenía un gas residual o seco que se utilizaba como combustible para uso industrial y doméstico en los campamentos.

 Ahora bien, la gasolina natural cruda que se obtenía de las torres de destilación contenía hidrocarburos livianos en forma gaseosa, como el metano, el etanol y el propano, en cantidades promedio de 10% y hasta 30%. La separación de estos elementos gaseosos de la gasolina natural cruda se realizaba a través de lo que se conoce como estabilización, que es un proceso de fraccionamiento. Al estabilizar la gasolina natural cruda se obtenía un 70% de gasolina natural para mezclar con la gasolina proveniente de la refinación del petróleo y un 30% de gasolina natural liviana que se combinaba totalmente con el petróleo crudo transportado por el oleoducto de la Andian National Corporation.

La planta de gas de El Centro era la más importante porque allí se montaron inicialmente dos torres para la destilación de aceite absorbente que recibía de las otras cuatro plantas. En 1947 se instaló una tercera para separar el metano, el etano, el butano normal y el isobutano de la gasolina natural. Del fondo de la torre estabilizadora N° 1 se obtenía la gasolina natural que se enviaba a la Refinería, y la mezcla gaseosa que se desprendía del tope de la torre se condensaba. Esta última sustancia servía de material principal para la Torre No 2 donde se extraía el butano y el isobutano, material principal para la torre N° 2, los cuales se enviaban a la refinería para aumentar el octanaje de las gasolinas. Los vapores del proceso anterior de la Torre No. 2 se condensaban y eran enviados a la torre N° 3 donde se extraía del fondo el propano líquido que se conoce como Gas Licuado del Petróleo, o LPG por sus siglas en inglés. Los productos gaseosos de esta torre salían por la parte superior y el metano, el etano y el propano se utilizaban como gas combustible en el campo (Revista del Petróleo, 1934, págs. 33-34)

En 1948 la Tropical redujo su personal en la planta de “La Cira Este” y se reportaron protestas del sindicato. El gobierno nacional envió al ingeniero químico y de gas Antonio Moñino Lux, quien presentó un informe el 28 de febrero de 1949 conforme a los argumentos de la Tropical, en el sentido que se justificaba cerrar la unidad de destilación en la planta  Este de La Cira porque trabajaba con el 35% de su capacidad  y que era más conveniente tratar todo el gas en la planta de El Centro, ya que su capacidad era suficiente dado que la producción del gas natural extraído del crudo había disminuido en la Concesión. En el informe del ingeniero Moñino dice: “Es la opinión del suscrito que las modificaciones proyectadas por la Tropical Oil Company, se ajustan a razones técnicas y económicas que impondrán conservación del gas seco y mayor eficiencia en el tratamiento de gases naturales en la Concesión de Mares. Se considera, además, que el cierre de la unidad de destilación en la planta de gas de La Cira Este, se hace necesario para obtener los resultados arriba mencionados.” Con base en este informe y el concepto de los miembros del Consejo Nacional de Petróleos, el Ministerio acepto las versiones de la Tropical (Boletín de Minas y Petróleos, 1950, págs.  33-35).

El GLP.

La existencia de la planta de gas de El Centro y los estudios de la Tropical en el primer quinquenio de los años cuarenta llevaron a plantear la producción de gas licuado del petróleo-GLP, idea acogida con entusiasmo por el gobierno nacional ya que permitiría remplazar el queroseno, el carbón y la leña para cocinar. El proyecto se concretó con la instalación de la tercera torre estabilizadora en la planta de gas de El Centro en 1947. Así, se inició la producción de GLP con una capacidad de 6300 galones diarios, cantidad apropiada para abastecer 7000 instalaciones domiciliarias en Barrancabermeja, Bucaramanga, Bogotá y Barranquilla (Arango y Zuleta, p.34).

Para distribuir el GLP se fundó en 1946 la Compañía Colombiana de Gas (COLGAS). Leonidas Arango y Jorge Zuleta Jaramillo en su libro 50 Años del Gas Propano en Colombia (págs. 30-55) detallan muy bien la historia de la creación y evolución de la empresa. Dos años antes de ser fundada, la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá tuvo el propósito de distribuir gas para cocinar. Sin embargo, al final solo participó como socia de la nueva empresa junto con la Troco, como se conocía a la Tropical Oil Company popularmente, la cual participaba con el 50% de las acciones y exigía ser la distribuidora. Además, hubo de un grupo de socios colombianos entre quienes se contaban Alfonso López Michelsen, Roberto Urdaneta Arbeláez, Miguel López Pumarejo, Alfredo García Cadena, Salvador Camacho Roldán, Alberto Lobo-Guerrero, Guillermo Herrera Carrizosa y Antonio Puerto, entre otros. La empresa Exxon había controlado la utilización del nuevo energético en Colombia al ser propietaria de la materia prima, la producción de crudo y GLP, la refinación, el transporte por oleoducto y la distribución de productos derivados del petróleo. Con la creación de ECOPETROL en 1951, el Estado asumió siete años más tarde el 49,12% de la participación extranjera y dejó a COLGAS en manos nacionales (24,44% en empresas de seguros y 138 pequeños accionistas con el 36, 44%. (Arango y Zuleta, págs. 35-36).

Fue así como Bucaramanga fue la primera ciudad en distribuir el gas propano el 25 de julio de 1947 para unos 200 usuarios, lo que permitió sustituir 2000 bultos mensuales de carbón. Al año siguiente el mercado se amplió a Bogotá y Barranquilla y en 1949 estaban funcionando 1025 instalaciones en la capital, 500 en Barranquilla y 471 en Bucaramanga para un total de 1996 unidades (Arango y Zuleta, 33).

Desde el inicio de las operaciones, el principal problema de COLGAS fue la escasez de cilindros y accesorios para gas, cocinas, calentadores de agua y otros implementos no producidos en el país e importados totalmente por la Tropical. En general, no se pensó en definir una política industrial en este sector para abastecer las necesidades de la industria petrolera, como se mencionó anteriormente.

El consumo creció aceleradamente hasta copar la capacidad de producción en 1951. De 30 747 galones en 1947, la producción pasó a 646 226 galones en un año y a 2 388 088 galones en 1951 (Cuadro 2.1).

Cuadro 2.1. Consumo anual de GLP

Año Miles de Galones
1946 1135
1947 30 747
1948 646 226
1949 1 136.058
1950 1 612 842
1951 2 388 088

Fuente: 1949, 1950 y 1951, Boletín de Petróleos, julio de 1954.

946, 1947 y 1948, Boletín de Minas y Petróleos, marzo 1950, 156-172.

El GLP se bombeaba a través de un gasoducto de dos pulgadas de diámetro desde la planta de gas de El Centro a la estación de distribución y envase situada en Galán. Allí se trasvasaba en cilindros de 100 libras o se embarcaba en buques tanques para su despacho al por mayor hacia el interior del país. Por otro lado, la distribución de los productos líquidos se efectuaba por el río y el ferrocarril. El GLP se cargaba en tres planchones, con dos tanques de capacidad de 18000 galones cada uno, y eran llevados a los puertos Puerto Wilches y Puerto Salgar sobre el río Magdalena. En el transporte por ferrocarril de Puerto Salgar a Bogotá y de Puerto Wilches a Bucaramanga se utilizaron cuatro carrotanques de 5000 a 6000 galones (Ministerio de Minas y Petróleos, marzo 1950). Finalmente, el GLP era producido, transportado, almacenado y envasado por la Tropical y COLGAS lo distribuía en los centros urbanos (Arango & Zuleta, 1998, p. 36).