Diego Otero Prada

El presidente de la República comentó el lunes 21 de junio que 10 000 muertos de las últimas seis semanas se debían a las concentraciones por las protestas. Es una declaración totalmente irresponsable sin justificaciones teóricas ni empíricas.

Desde el punto de vista teórico, cuando hay protestas, estas se dan al aire libre, lo que tiene menos probabilidad de contagios, y la mayoría de los manifestantes son jóvenes, con menores tasas de contagiarse. Por otra parte, mucha gente no sale a las calles por temor a los actos de violencia y la represión de las fuerzas policiales.

Ya lo comenté en artículo anterior, en los Estados Unidos se hicieron análisis de 285 ciudades donde se presentaron manifestaciones por varias semanas como protestas por la muerte del afroamericano Lloyd Floyd y no se encontró incrementos en los casos y muertos por estas manifestaciones. Fue un estudio empírico muy muy bien hecho.

Empíricamente, las aglomeraciones en Colombia no fueron numerosas, excepto las del 28 de abril, 1 y 10 de mayo. En el resto de los días se presentaron protestas muy localizadas, no mayores a 5000 personas. Junio fue un mes muy malo para las protestas por las condiciones climáticas y porque los jóvenes estudiantes entraron a exámenes finales.

Los datos de movilidad de Google no muestran cambios notorios en las movilidades en los seis sectores que ellos manejan: lugares de trabajo, zonas residenciales, estaciones de transporte, parques, supermercados y farmacias y tiendas y ocio.

El 28 de abril comenzó la gran protesta, pero sus efectos solamente se verían después de diez días, es decir, a partir del 8 de mato, pero precisamente, hasta el 22 de mayo los contagiados disminuyeron.

Por otra parte, los muertos del 8 de mayo al 21 de junio fueron 23 718, o sea, si 10 000 se produjeron por las aglomeraciones, esto significa un 42,1 por ciento, porcentaje muy alto.

Si descontamos estos 10 000 muertos del 8 de mayo al 21 de junio, daría un promedio de 313 muertes por día, que no tiene ninguna relación con lo que venía ocurriendo antes del 28 de abril en que las muertes habían llegado a 490.

Es francamente una información totalmente irresponsable. Todo esto forma parte de esa campaña de fake news para desprestigiar al paro, echándole ahora la culpa de las muertes por el Covid-19, que, como he mostrado, no tiene ninguna base científica ni empírica. Y en esto ha caído también la alcaldesa de Bogotá, la señora Claudia López.