LOS HALCONES DE LOS ENCIERROS GENERALIZADOS RIGUROSOS ESTÁN FELICES

Diego Otero Prada

En economía hablamos de los halcones (hawks en inglés) de los déficits fiscales y de las políticas de austeridad, ideas muy generalizadas en Colombia, aún entre supuestos progresistas.

También en la epidemia tenemos halcones, aquellos médicos, epidemiólogos, gobernante y políticos, y aún candidatos presidenciales, cuyas únicas soluciones para contener la pandemia son acuartelamientos generalizados, toques de queda, pico por cédula, cierre de bares, colegios, universidades, restaurantes, papelerías, librerías, comercio en general y restricciones para el trabajo, entre otras medidas

El líder en Colombia y el mundo en encerramiento y todo tipo de restricciones es la alcaldesa de Bogotá, que tiene chantajeado al gobierno nacional para que le aprueben cuanta idea se le ocurra, sin que se haya hecho un análisis beneficio- costo de las medias, por ejemplo, el pico por cédula. Hay toda una restricción de los derechos ciudadanos y una política de vigilancia y persecución típico de un panóptico tan bien analizado por filósofo francés Michael Foucault. Estamos en manos de las fuerzas de policía.

La política del pánico

La derecha siempre utiliza el miedo para lograr sus propósitos, que en general van dirigidos a estigmatizar al adversario, a los críticos del sistema y a las fuerzas progresistas.

Pues bien, con la pandemia se utiliza el pánico para justificar todo tipo de medidas que van contra los derechos humanos. Lo grave es que este miedo pandémico es acogido tanto por gentes de derecha como por supuestos progresistas, y en esto ambas fuerzas ideológicas se confunden y aprovechan el miedo para atacar a los que no aceptan su autoritarismo y falso cientifismo

Todos los días, los noticieros de televisión están llenos de noticias pavorosas y los periodistas compiten para ver quien infunde más miedo al ciudadano. En esto las periodistas de Caracol son aterradoras. Y siempre los medios presentan a los mismos médicos y epidemiólogos, no hay economistas, estadísticos y modelistas, con sus profecías apocalípticas, con una interpretación equivocada de las cifras.

A los que no estamos de acuerdo con el panóptico somos acusados de preferir la economía a salvar vidas, en cierta forma que somos asesinos.

Yo he venido criticando las estrategias para combatir la pandemia en Colombia como en otras partes del mundo que siguen políticas similares, en ciertos países de Europa y Latinoamérica, que con todas las restricciones irracionales que han impuesto, ahí sigue la pandemia, en algunos países van para la segunda ola y otros para la tercera y cuarta. Llegar a acuartelamientos generalizados es la mejor prueba del fracaso de las políticas para contener la pandemia del Covid-19.

El mito de la positividad

Gran escándalo porque la positividad es de casi 30 por ciento. Es muy explicable porque se tienen pocas pruebas. Lo normal es tener una positividad de 10 por ciento, pero esto se consigue cuando se hagan 100 000 pruebas por día. En estos tres y medio meses de 2021 el promedio ha sido de 48 319 por día, pero en abril el promedio aumentó a 54 358 pruebas. Hay una relación inversa entre pruebas y positividad: a mayor volumen de pruebas menor positividad. Y han hecho un escándalo absurdo, de pánico con este tema, como un argumento, para asustar a los colombianos e inducirlos a que acepten lo que decreten las autoridades autoritarias.

El mito de las camas UCI

Se hace mucho escándalo y se promueve pánico con las camas UCI porque su ocupación pasa del 50 o 70 por ciento. Un buen sistema de salud es el que tiene diseñado un suficiente número de camas UCI para atender emergencias. Entonces, es normal que las camas UCI se vayan copando a medida que se está en la etapa ascendente del ciclo de la pandemia. Solamente cuando se sobrepasa la cifra de 90 por ciento hay que prender las alarmas. En el sector eléctrico esto es muy normal, la capacidad instalada de generación debe estar por encima del 30 por ciento del promedio de utilización para atender las épocas de sequía, mantenimientos o daños en generadores.

Se inventaron dizque alarmas de colores: amarillo, naranja y rojo, definidas al arbitrio, subjetivamente, para dar alertas de pánico. Nos hablan todos los días de alerta naranja, o amarilla o que nos acercamos a la roja, todo para justificar los encierros, que es por lo que van los autoritarios. ¿Por qué la alerta roja es cuando las camas UCI están ocupadas al 75 por ciento? ¿Y no, al 70, 80 o 90 por ciento? Por supuesto, 75 por ciento es una cifra baja, pero conveniente para el pánico

El mito de las cifras

Se juega tremendamente con las cifras. Como los que opinan no saben de estadística ni de modelaje, se cometen muchos errores que dan lugar a interpretaciones equivocadas.

No saben qué son tasas de crecimiento, de letalidad, de recuperación, de contagiados. Meten en una sola baza a todos los departamentos. Toman para el futuro lo que ocurre en el presente y lo proyectan. No saben de cálculos de promedios o móviles. No saben, por supuesto, de teorías de ciclos. El virus del Covid-19 es impredecible, sujeto a mucha aleatoriedad que hace imposible cualquier predicción más allá de una semana. Sabemos que opera según la ley de los ciclos, con sus fases de expansión y decrecimiento, pero la duración de estas es incierta, no sujeta a probabilidades.

El mito de los muertos de los jóvenes

Ahora hay pánico porque afirman que hoy los infectados y muertos son más jóvenes en comparación con los adultos. Esto es completamente falso, las cifras nacionales hasta el 12 de abril muestran que no ha existido ningún cambio en porcentajes de infectados y muertos por edades. Es muy extraña esta arremetida de falsas noticias. Todo me parece que es parte de esta campaña de llenar de pánico al país para justificar la conversión de Colombia en un panóptico.

El mito de las vacunas

El gobierno planificó muy mal la vacunación. Lo que ha ocurrido con la vacuna china Sinovac no tiene nombre No previeron que siempre hay problemas de abastecimiento, que las productoras de vacunas están que no dan abasto. Así, se dedicaron a aplicar la vacuna Sinovac a todos sin pensar en que había que aplicar una segunda dosis. Mala planeación.

Se informó equivocadamente que en 2021 se aplicarían 62 millones de vacunas para inmunizar a 35 millones de colombianos, sin analizar los problemas organizativos y la capacidad de las EPS para aplicarlas. Hasta el 12 de abril se habían aplicado 3 173 583 vacunas, para un promedio móvil diario de.99 130. Como vamos, a este promedio, si acaso llegaremos a 26 millones de colombianos vacunados, excepto que se cambie la estrategia para aplicar 250 000 vacunas por día, que se puede con un buen planeamiento. En este escenario pesimista, solamente hasta el segundo semestre de 2022 se lograría la inmunidad de rebaño, y estaríamos enfrentados a dos o más olas.

El mito de las ayudas

Como la pandemia no se ha controlado inteligentemente, lo que ha dado a que la economía se haya parado durante un año, era necesario diseñar un verdadero plan de ayudas a la gente y las empresas, pero no al sector financiero que es lo que ha hecho este gobierno.

¿Cómo quieren que la gente se quede en su casa si no tienen con que vivir?  Se ven obligados los ciudadanos a salir y a romper las decisiones autoritarias. Y algo que no entienden las autoridades, el problema no se concentra en los estratos inferiores, hay mucha gente de clase media, de estratos 4 y hasta del 5 que han perdido sus ingresos. Hay mucho comerciante pequeño, no formalizado, profesionales a quienes se les han cancelado sus contratos, que han sido enviados a la miseria. Y no están recibiendo la ayuda necesaria. Esto es parte del problema, por las estrategias de contención aplicadas en Colombia que implican acabar con la economía. Sí, han repartido migajas, es la respuesta.

El mito de salvar vidas versus la economía

Otra discusión es la que tiene que ver con salvar vidas o la economía. Es decir, la pregunta que se hace es si hay un trade-off entre muertes y economía. Hay dos posiciones. La primera, la de los que dicen que no hay trade off o que primero es la vida y luego la economía

Las cifras muestran lo contrario, por algo se habla de recesión en casi todos los países. Las políticas aplicadas supuestamente para salvar vidas, con acuartelamientos, picos por cédula, cierre de bares, restaurantes, espacios públicos y restricciones a la movilidad, han evitado que los sistemas de salud colapsen, pero el costo económico ha sido enorme. Negarlo es ir contra la evidencia empírica. En este sentido si hay un trade off. Como en toda decisión pública, la idea es que tantas vidas se salvan y qué tanto se perjudica la economía.

Pero hay otra posición de los países que han adoptado lo que se llama estrategias de contención inteligentes, que han reducido la mortalidad, que es lo que importa, pero al tiempo la economía no ha caído, sino que más bien ha crecido.

En Colombia no se han aplicado políticas de contención inteligentes (Smart containment), por inexistencia de un buen sistema de salud y por decisiones improvisadas de las autoridades que no han aprendido en un año de pandemia, de ahí que los efectos sobre la economía han sido abrumadores.

El mito de los ciclos

Los médicos, los epidemiólogos, los políticos, los medios de comunicación y las autoridades no entienden que son los ciclos. Ciclo se refiere a un fenómeno que se repite continuamente, generalmente en forma de una onda sinusoide o como una campana de Gauss, conformado por una etapa creciente más larga, y una decreciente, que se repiten en el tiempo.

Los economistas hablamos de los ciclos del capitalismo, que son algo intrínseco a este sistema. Hay períodos de crecimiento económico y luego de recesión. Es una ley del capitalismo que no se puede superar, a menos que se rompa el sistema.

Lo mismo ocurre con las epidemias: son cíclicas. Así como es casi imposible acabar con los ciclos del capitalismo, los ciclos de las pandemias son difíciles de controlar, pero al final puede hacerse.

La inmunidad de rebaño

Para acabar con la pandemia del Covid-19 hay que llegar a la inmunidad de rebaño, que los especialistas dicen se consigue cuando el 70 por ciento, por lo menos, de la población ha adquirido el virus o ha sido vacunada. Mientras esto no se dé, las medidas para controlar la propagación son casi que imposibles. Así, acuartelamientos estrictos como los que acostumbra la alcaldesa de Bogotá, lo único que hacen es postergar el ciclo. Como no se puede tener a una población indefinidamente encerrada, cuando se relajen las restricciones vuelve a continuar el ciclo. Se dice que lo que se hace es retardar la expansión y evitar el colapso del sistema de salud, por supuesto, a un costo económico impresionante.

La situación del Covid-19 a nivel nacional

Va ya un mes desde que comenzó la tercera ola el 10 de marzo. Estamos en la etapa creciente, que debe durar todavía un mes más. Pero, en esta coyuntura, a diferencia de las olas anteriores, el problema no es la capital, sino la costa atlántica, Antioquia y Valle del Cauca, por eso sorprenden las medidas en Bogotá, que van a afectar la economía de la ciudad y del país. Recuérdese, la capital explica casi el 30 por ciento del PIB nacional.

De las primeras diez regiones en número de contagiados diarios para el 13 abril, cinco pertenecen a la costa atlántica: Atlántico, Magdalena, la Guajira, Bolívar y Córdoba, para un total de 4423 casos, o sea, el 30,6 por ciento del total nacional.

Las diez primeras regiones en infectados contabilizaban el 13 de abril un total de 12 749 casos, equivalente a un 88,3 por ciento. Los restantes 23 departamentos representaban solamente 1691 contagiados, el 11,7 por ciento.

No obstante, Bogotá, Antioquia y Atlántico, con 9854 infectados el 13 de abril, explicaban el 68,2 por ciento del total. Con Valle del Cauca, la cifra crece 10 834 y el 75,0 por ciento, un porcentaje muy alto.

O sea, es una tercera ola muy concentrada, de ahí que no se puede generalizar y asustar a todo el mundo, como se está haciendo por el poder mediático y algunos alcaldes, afortunadamente no todos.

En el cuadro 1 se hace una comparación de los casos diarios de contagiados según promedio móvil para el 20 de enero, pico de la segunda ola, el 10 de marzo, punto mínimo, y el 13 de abril, punto creciente de la tercera ola.

Es muy interesante hacer el análisis por territorios. Bogotá está el 13 de abril por debajo del pico del 20 de enero, como Bolívar, Cundinamarca, Huila, Norte de Santander, Santander, Boyacá, Tolima y Cauca, entre otros.

Pero sobresalen, Antioquia, Atlántico, Magdalena, Cesar, Córdoba, Sucre y Guajira con contagios el 13 de abril muy por encima de los del pico del 20 de enero.

Cuadro 1 Comparación casos diarios para el 20 de enero, el 10 de marzo y el 13 de abril

Fuente: cálculos con base en información del Ministerio de Salud

Los muertos

Los muertos diarios crecieron del 6 al 13 de abril, de 181 a 279, un incremento alto de 54,1 por ciento, en comparación con el pico de la segunda ola que fue de 392 muertos los días 24 y 25 de enero.

En cuanto a la distribución de los muertos por edades, las participaciones se mantienen casi sin cambio si se hace la comparación con el primero de enero de 2021, es decir, el cuento de que hay un sesgo hacia los jóvenes es totalmente equivocado como lo muestran las estadísticas.

Para el 12 de abril, los contagiados de menos de uno a 19 años, eran de 250 167, el 9,8 por ciento del total de 2 552 937, pero lo importante son los muertos.

Es así como la letalidad de los menores de 19 años es muy baja:

  • De 0,49 por ciento para los niños de menos de un año,
  • de 0,06 por ciento para los muchachos de 1 a 9 años y
  • de 0,05 por ciento para los jóvenes de 10 a 19 años.

Por otra parte, los muertos acumulados hasta el 13 de abril de menos                    de un año a 19 años eran 175, que representaban el 0,26 por ciento del total de 66 156 muertos a nivel nacional. Pero, si se descuentan los muertos de los niños de menos de un año, los muchachos de 1 a 19 años representaron el 0,20 por ciento de todas las muertes, o sea, el argumento que dan algunos de alta mortalidad en estos grupos es totalmente falso.

Y, mejor, como no todos los niños de 1 a 9 años van al colegio o jardines infantiles, las tasas de contagiados y muertes de los que van a los establecimientos educativos son aún más bajas, alrededor de 7,0 y 0,15 por ciento respectivamente. Este es un ejemplo de como se manipulan las cifras en Colombia por todos los sectores obsesionados por los encierros.

Pero, hay una buena notica, la tasa de letalidad nacional sigue cayendo, para el 13 de abril se situó en 2,59 por ciento, de 2,66 por ciento el 10 de marzo.

Análisis Bogotá

Ya hemos mencionado, en esta tercera ola que Bogotá se ha portado aceptablemente, por lo cual, las decisiones de la alcaldía son exageradas, por ejemplo, eso de hacer cuarentenas para toda la ciudad. Ni siquiera hay que hacerlo por localidades sino por zonas, no parece correcto encerrar a todo Usaquén cuando son claras las zonas de esta localidad donde se presentan los contagios. Son medidas sin pensar, subjetivas y autoritarias de la líder mundial de los acuartelamientos, que están haciendo mucho daño en todo sentido a la ciudadanía.

Por localidades del 1 al 13 de abril, donde más crecieron los infectados fueron:

  • Candelaria, 12,8 por ciento
  • Usaquén, 9,0 por ciento
  • Santa Fe, 8,5 por ciento
  • Chapinero, 8,4 por ciento
  • Teusaquillo, 8,3 por ciento

Gráfico Evolución del Covid-19 en Bogotá

  Conclusiones

La tercera ola está muy concentrada en unos pocos territorios, principalmente Antioquia, Atlántico, Bogotá, Valle del Cauca y Magdalena, con 11 239 contagiados, de un total nacional de 14 440, es decir que el 77,8 por ciento de los infectados se localizan allí. Por lo tanto, la evolución de la tercera ola depende fundamentalmente de estas cinco regiones.

Dado que en Colombia no se han aplicado medidas inteligentes de contención de la pandemia, era lógico llegar a una tercera ola, y si seguimos igual de torpes, vamos para una cuarta y quinta olas.

No hay política de salud ni de ayudas económicas para, por lo menos 35 millones de colombianos afectados. Se reparten migajas, pero no para todos, así, ¿cómo quieren que la gente se quede tranquila en sus casas y atienda las medidas de autocuidado?

Cuando terminará la fase de expansión de esta tercera ola es impredecible. Con el análisis de ciclos que he venido haciendo, se encuentra que cada vez son más cortos, así que espero que la fase expansiva que estamos viviendo sea más corta, de unos dos meses, esperando que en mayo se comience la fase de decrecimiento de otros dos meses, para iniciarse la cuarta ola en julio o agosto.

Pero, muy grave, me parece el pánico que vienen sembrando los medios de comunicación y algunos alcaldes. Se necesita cabeza fría, inteligencia y aprender de la experiencia propia y de la de otros países.