La izquierda italiana tiene mucho en su contra para sobrevivir: la fragmentación, el excesivo asambleísmo y la constante falta de liderazgo. Por eso el socialista Partido Democrático (PD) ha recurrido a un ex primer ministro como nuevo secretario general, con el objetivo de devolverle al reformismo italiano el gancho que hace años perdió. Y dejar de ser, así pues, la formación de «los que viven en el centro» de las ciudades transalpinas.

La izquierda italiana tiene mucho en su contra para sobrevivir: fragmentación, asambleísmo, falta de liderazgo. Por ello ha recurrido a un ex primer ministro del país, con el objetivo de que el reformismo transalpino vuelva a tener un gancho que hace tiempo que no tiene. Una broma recurrente en Italia, a pie de calle y en los medios de comunicación, define a la izquierda italiana como el partido de «quienes viven en el centro» de las ciudades del país. Hace años que este sector político no mira a las periferias, hoy caldo de cultivo para el auge de los soberanistas itálicos quienes, hoy por hoy, tienen mayor peso en las encuestas.

De profesor de Ciencias Políticas a salvar in extremis la izquierda italiana. El ex presidente del Gobierno italiano Enrico Letta, inquilino del Palacio Chigi entre 2013 y 2014, tiene el cometido de reflotar el Partido Democrático (PD) a una semana de convertirse en el nuevo secretario general de la formación socialista. La salida de su predecesor, Nicola Zingaretti, apreciado en el país por su moderación, ha dejado a cuadros a la izquierda italiana; cuya cúpula se ha dado prisa en encontrar, de forma casi unánime, su mejor sustituto. El objetivo inmediato, para Letta, es encaminar el PD hacia un liderazgo más sólido, más allá de la conocida volatilidad del reformismo transalpino.

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En una rueda de prensa con los corresponsales extranjeros, esta semana Letta ha explicado largo y tendido su proyecto político para la izquierda y para su país, sumando su perspectiva como ex primer ministro. Preguntado por Público acerca de los vínculos entre Italia y España en un momento delicado para la Unión Europea (UE) en plena crisis sanitaria por el coronavirus; Enrico Letta asegura que la relación entre ambos países es «muy importante» porque «juntos representan la mitad del Fondo de Recuperación Europeo»: «El éxito de dicha herramienta dependerá del aprovechamiento de la misma por parte de Italia y España». Pero también advierte: «Si lo logramos, será un instrumento permanente. Si fracasamos, para muchos países sería muy fácil decir que no funciona, comprometiendo así el futuro» de la UE.

«No está enfermo sólo el Partido Democrático, sino toda la democracia italiana»

En su conversación con los corresponsales extranjeros, el ex primer ministro italiano es consciente de la difícil situación de su partido, pero avisa de que «no está enfermo sólo el Partido Democrático, sino toda la democracia italiana». «Quiero proponer un debate acerca del futuro de los partidos político del país, porque hoy por hoy, en Italia, vivimos una situación en la que éstos giran en torno a la figura de un líder: Giorgia Meloni (Hermanos de Italia), Matteo Salvini (Liga), Silvio Berlusconi (Forza Italia), Matteo Renzi (Italia Viva) y Carlo Calenda (Acción). Un partido, un líder». Según Letta, «el PD no será nunca ese tipo de partido».

El líder del PD italiano Enrico Letta tiene, entre sus prioridades, el conocido como ius soli y el derecho de voto a los menores de 16 años. El ius soli se centra, en esencia, en la aportación de la ciudadanía italiana a los hijos de migrantes que han nacido en Italia; el segundo, un caballo de batalla de Letta desde hace años, defiende la idea de adelantar la edad de votación en la Cámara de los Diputados y rebajar la edad de los electores del Senado, que actualmente en Italia tiene que tener 25 años. Dos proyectos indudablemente reformistas, pero en los últimos días, igualmente, han sido objeto de crítica entre los detractores de Letta porque según éstos, en plena tercera oleada pandémica por covid, ambas reformas no son «prioritarias», aseguran. Para Letta, es un problema la «propaganda de la derecha» a la hora de afrontar dicha temática.

En lo que se refiere al ius soli, Letta se inspira en Alemania, según él, «el único país de la Unión Europea que ha afrontado seriamente la cuestión del invierno demográfico en el continente». En la mayoría de países del mundo, en el ámbito de las adquisiciones de las nacionalidades por nacimiento, rige el concepto de ius sanguini, es decir, cada ciudadano es nacional de su país porque es heredero de la nacionalidad de sus padres.

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«No creo que Letta tenga una vida política fácil a partir de ahora»

«No creo que Letta tenga una vida política fácil a partir de ahora», escribe Enrico Deaglio, periodista del diario reformista italiano Domani: «Las mayores dificultades Enrico Letta las tendrá dentro del PD, donde la mentalidad de centro ciudad ha prevalecido dentro de la formación». Y añade: «¿Qué puede ser todavía ventajoso para el PD? Entre otras cosas, la relación con los Estados Unidos de Joe Biden, quien ha ganado las elecciones con los votos de los migrantes«. Según este joven periódico en papel, el presidente estadounidense está poniendo en marcha «el mayor proyecto de inclusión y de bienestar social nunca ejecutado en un país capitalista».

Atendiendo a la última media de sondeos realizada en el país, el socialista Partido Democrático (PD), hoy liderado por el ex presidente del Gobierno italiano Enrico Letta; ha perdido más de un 1% en las encuestas de intención de voto, algo que probablemente todavía no incluya los efectos del nuevo secretario general del PD. Con un hipotético 18% de preferencias ante unas eventuales elecciones generales en Italia, la formación izquierdista y europeísta sigue estable como segundo partido del país, por detrás de la soberanista Liga de Matteo Salvini, que hoy obtendría el 23% de los votos. En términos de coalición, el bloque soberanista rozaría la mayoría absoluta con un 48%, unos 10 puntos por encima de la coalición reformista.