El nuevo Parlament se constituye con la emoción del retorno de Serret y un frente común contra la ultraderecha

La republicana Meritxell Serret vuelve del exilio para formar parte de la Cámara y se reencuentra con la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, en régimen de tercer grado. Vox llega con la presencia de su líder estatal, Santiago Abascal.

Pistoletazo de salida a la XIII legislatura catalana. Este viernes por la mañana el Parlament de Catalunya ha acogido la sesión de constitución de la Cámara surgida de las pasadas elecciones del 14 de febrero, enmarcada en una pandemia que ha sustituido el solemne hemiciclo por el auditorio del Parlament para que pudieran asistir los 135 diputados con las condiciones de seguridad pertinentes. El gel hidroalcohólico ha invadido los pasillos de la institución con la misma pasión que los focos de la tele.

En las salas adyacentes, normalmente ocupadas por comisiones parlamentarias y reuniones, hoy había las personalidades políticas siguiendo la sesión telemáticamente en vez de hacerlo como público. Ha asistido una nutrida representación de la represión contra el independentismo, con el expresidente inhabilitado Quim Torra; la expresidenta del Parlamento Nuria de Gispert o su sucesora al cargo, Carme Forcadell, en régimen de tercer grado quien sabe si por poco tiempo, después de que se les denegara la semilibertad a los presos de Lledoners.

En este sentido toda la atención se lo ha llevado la ahora diputada Meritxell Serret (ERC), exconsellera del Govern de Carles Puigdemont que se exilió el 30 de octubre de 2017 a Bruselas ante la persecución contra los responsables políticos del referéndum del 1 de octubre de 2017. Serret es la primera líder independentista que ha vuelto a Catalunya, puesto que la Fiscalía no interpuso una euroorden contra ella y, por lo tanto, no corre peligro de entrar a prisión. Instantes antes del inicio de la sesión, ha sido recibida en las puertas del edificio por los partidos independentistas entre aplausos con emotivos abrazos, en especial con la portavoz de ERC, Marta Vilalta. Apenas poco después del recibimiento, llegaba Forcadell, quien también ha sido ovacionada. Al verse, Forcadell y Serret se han tirado a los brazos visiblemente emocionadas. Era la primera vez que se veían desde el 1-O.

La otra cara de la moneda de la expectación se la llevaban los 11 diputados de Vox, que han llegado los últimos y en bloque ataviados con una mascarilla blanca atravesada por una franja rojigualda, después de ser acompañados por el líder ultraderechista estatal, Santiago Abascal, y un grupo de simpatizantes. El resto de diputados han huido de las puertas de la institución para no dar una sola imagen junto a la ultraderecha. «Entramos para adentro, que no te fotografíen con Vox», decía una asesora a la líder de En Comú Podem, Jèssica Albiach, que todavía atendía los periodistas poco antes de las 10. Y es que 115 diputados han pactado hacer el vacío a la ultraderecha. Son los de ERC, JxCat, la CUP, los Comuns y el PSC, que se han puesto de acuerdo en un decálogo para marcar un cordón sanitario y entre otras cuestiones, evitar que entraran a la mesa de la cámara. No lo han firmado ni el PP ni Ciutadans.

Els 11 diputats de Vox arribant al Parlament el 12 de març de 2021.  Bernat Vilaró / ACN

Ciudadanos persiste en la trifulca mientras Vox mira

El primer discurso de esta legislatura lo ha hecho el presidente de la mesa de edad, el republicano Ernest Maragall, de 78 años, a quien lo acompañaban los dos diputados más jóvenes, David González del PSC, con 24 años, y el influéncer ultraderechista Alberto Tarradas, de 24 años. Este último, conocido por haber increpado al rapero exiliado Valtonyc con una bandera española durante un acto antirrepresivo, una performance que le valió la confianza total de Santiago Abascal, convirtiéndose en el jefe de la formación en Girona desde el 2019. La presencia de González y Tarradas en la mesa de edad ha permitido bloquear la delegación de voto del diputado en el exilio de JxCat, Lluís Puig, pasando por encima del voto favorable de Maragall. Como contrapartida, la CUP ha «cedido uno de sus votos» a Puig «como muestra de solidaridad», tal como comunicaban durante la sesión.

Las primeras palabras de Maragall han sido para Serret, quienes ha vuelto a las instituciones catalanas después de más de tres años de exilio: «Bienvenida a casa, señora diputada. Bienvenida a casa, Meritxell Serret». No ha tardado ni un minuto al espetar la militante réplica el líder del grupo de Cs, Carles Carrizosa, quien ha pedido el micro por una cuestión de orden advirtiendo a Maragall que se tenía que atener «estrictamente» al protocolo: «No haga un discurso en el que no se pueda sentir comprendido gran parte de este hemiciclo».

Aun así, Maragall ha continuado recordando la represión contra los presos y las querellas a las cuales se enfrentan el expresidente del Parlamento Roger Torrent y otros miembros de la mesa: «En Catalunya no podemos hablar de normalidad democrática». El republicano también ha hecho un alegato a la «diversidad política y necesaria»: «No merece prosperar ningún proyecto de país, tampoco el que defiende la mayoría independentista, que no persiga explícitamente representar el conjunto de la ciudadanía». Eso sí, con un límite explícito contra Vox, ante la estoica reacción de los diputados ultraderechistas: «Combatir la extrema derecha es una obligación democrática».

Borràs lleva los versos de Margarit al Parlament

La gran protagonista de este viernes ha sido la electa nueva presidenta del Parlament, Laura Borràs, tal como se pactó apenas este jueves, a última hora, y sin el beneplácito de la CUP, que ha votado en blanco. Borràs ha asistido a la sesión con una mascarilla en homenaje al recientemente difunto poeta Joan Margarit, con versos del poema La Llibertad: «La llibertat és una llibreria. Anar indocumentat. Les cançons prohibides. Una forma d’amor, la llibertat», llevaba escrito en morado y fondo blanco. Con la cultura por bandera y una narrativa de estética progresista que poco tiene que ver con el espacio de Junts, Borràs cogerá el cargo con la espada de Damocles del Tribunal Supremo colgando sobre su cabeza, esta vez por un presunto caso de fraccionamiento de contratos en la Institució de les Lletres Catalanes que le ha costado el recelo de los anticapitalistas.

El complemento de Borràs no ha sido el único que llevaba discurso a la sesión. La líder de la CUP, Dolors Sabater, también asistía con una camiseta de las que la CUP acostumbra a lucir en el Parlamento. Esta vez con un guiño a la entrada de la candidatura a la institución, puesto que Sabater ha vestido la misma camiseta que llevó puesta en su primera sesión parlamentaria el exdiputado David Fernández, como ya habían hecho en otras constituciones del Parlament Lluis Llach o Rubén Wagensberg.

Finalmente, la Mesa del Parlamento se ha constituido con una mayoría independentista, con Borràs al frente, la vicepresidencia primera para la republicana Anna Caula, y tres secretarías para Jaume Alonso-Cuevillas (JxCat), Pau Juvillà (CUP), ausente al ser contacto de un positivo de Covid, y el republicano Rubén Wagensberg, la entrada de última hora. Los otros dos lugares los ocupan los socialistas Eva Granados, como vicepresidenta segunda, y Ferran Pedret, como primer secretario. Borràs ha aprovechado su discurso para dejar claro que confrontará el Estado para permitir el debate en la Cámara: «El Parlamento no tendrá más limitaciones que los límites democráticos».