Diego Otero Prada

Introducción

 Una pregunta que se han hecho los educadores, los economistas, los sicólogos, los siquiatras y los sociólogos es sobre la necesidad de abrir los colegios en la época del Covid-19 y qué consecuencias hay sobre la educación de los niños y muchachos, la economía y la propagación del Covid-19, y por qué la obstinación en mantenerlos cerrados, especialmente en Bogotá.

La discusión en Colombia

En Colombia, desde un comienzo se cerraron los jardines, los colegios y las universidades, todo llevado por la emoción y sin ningún estudio serio, como es costumbre en el país.

En Colombia, los principales enemigos de la apertura de los colegios son Fecode y Ade y la testarudez e impreparación de las autoridades nacionales y locales, dentro de unos argumentos poco científicos y con la idea por detrás, en las organizaciones de los maestros, de que esto es una posición progresista de izquierda.

Entre las condiciones que exige Fecode para la educación presencial están (El Tiempo, 26 de enero de 2021):

  “Que se expida una directiva postergando el regreso a clases presenciales y la alternancia hasta tanto no se aclare y cambie la situación de incremento de la pandemia a través de los rebrotes.”

“Que el gobierno realice la adecuación de todos los establecimientos educativos”.

“Asegurar las condiciones de salud mental y física de la comunidad educativa2”.

En la mayoría de los países del mundo las diferentes fuerzas ideológicas piden la reapertura de los colegios por los efectos nefastos sobre la salud mental de los niños, el incremento en las desigualdades, el peso que impone sobre los padres, algunos de los cuales tienen que disminuir sus ingresos para cuidar y apoyar a sus hijos, y el efecto super negativo sobre la economía.

En cuanto a la condición de esperar hasta tanto no se aclare la situación de incremento de la pandemia, están totalmente equivocados nuestros sindicalistas. Desde el 21 de enero se quebró el pico y se entró en reducción de la propagación del virus a nivel de cifras nacionales, pero estas cifras esconden diferencias regionales muy profundas y están muy influidas por lo que sucede en Bogotá. Siempre se mira a la capital, y se traslada al país lo que ocurre en esta ciudad, lo cual es un error muy grave.

Ya lo aclaré en el documento que preparé para Vientos del Sur en su edición del 29 de enero, que para el 26 de enero había 12 departamentos estaban en la parte decreciente de la primera ola; Antioquia atravesaba ya la parte descendente de la tercera ola; había ocho departamentos en la zona decreciente de la segunda ola y doce que estaban en la etapa ascendente, ya para el 1 de febrero comenzaron a bajar. Así que el rebrote de la segunda ola ya terminó.

Ahora, la condición de asegurar las condiciones de salud mental y física de la comunidad académica, precisamente esto es lo que se logra con la apertura de los colegios para los muchachos que son los afectados por estar cerrados, no lo contrario.

Por supuesto, todos los estudios y condiciones para la apertura de los colegios hablan de que deben darse unas condiciones de seguridad, hay todo un rosario de medidas que deben tomarse.

Las investigaciones internacionales no son concluyentes sobre los efectos de la apertura de los colegios sobre los contagios, pero de lo que sí todos concluyen es el impacto negativo muy grande sobre la economía, la salud mental y el desarrollo de los niños y jóvenes.

Infortunadamente, en Colombia no hay ningún estudio sobre los diferentes efectos de la medida de cerrar colegios y universidades, y las decisiones se basan en intuiciones y juicios subjetivos.

Esto es típico de Colombia, no hay investigaciones de las consecuencias sociales y económicas, y de los efectos sobre la propagación del Covid-19 y las muertes, de las diferentes medidas que toman los autoritarios exponentes del gobierno nacional, las gobernaciones y las alcaldías.

Como no existe ningún control político, cada gobernante hace lo que quiere y no le responde a nadie. Esta pandemia ha puesto en evidencia el autoritarismo de nuestros gobernantes, sean de la tendencia ideológica que sean. El congreso, las asambleas, los concejos, las organizaciones sociales y la comunidad no valen para nada.

La excepción es el poder excepcional y exagerado de Fecode y Ade que tienen chantajeado al gobierno nacional, a la ministra de educación, y a la alcaldesa de Bogotá. Como esos profesores públicos reciben siempre sus sueldos, no tienen   ninguna preocupación por los profesores privados y personal de apoyo, proveedores de elementos para los colegios que han perdido sus puestos y contratos. Es muy fácil para esta burocracia, con argumentos no científicos, oponerse a la reapertura de los colegios.

Esa supuesta política progresista está perjudicando enormemente a las clases populares, que son los que atienden los colegios públicos. Coadyuvan como las clases dominantes a empeorar las desigualdades, a mandar a pobreza a muchos profesores, personal de apoyo y suministradores de servicios y bienes. Es decir, en la práctica actúan como una fuerza reaccionaria.

Qué dicen los expertos y los estudios sobre cerrar escuelas

Son innumerables las opiniones, estudios e investigaciones sobre los efectos de cerrar colegios, ya sea negativos o positivos. Pero, todos, sin excepción concluyen sobre el enorme perjuicio para los muchachos de cerrar las escuelas.

Aunque algunos se refieren a las posibilidades de contagio del virus, el costo es enorme sobre los estudiantes, los padres, el personal educativo y la economía del país.

Unicef

Unicef se ha venido pronunciando desde abril de 2019 sobre el grave error de cerrar colegios. Aún antes de la pandemia estudió los efectos de la falta de educación y la no apertura de colegios.

En abril de 2020 presentó su documento Marco para la reapertura de las escuelas junto con el Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos.

El 1 de enero de 2021 (Prensa Latina, 13 de enero de 2021) insistió en que hay que mantener las escuelas abiertas. Afirma que el cierre de los centros de enseñanza debería ser una medida de último recurso.  Que hay evidencia de que esas instituciones no son un motor de propagación de la pandemia.

“La capacidad de los niños para leer, escribir y hacer matemáticas básicas ha sufrido, y las habilidades que necesitan para prosperar en la economía del siglo XXI han disminuido”.

“Muchos menores, sin tener acceso a las comidas escolares, pasan hambre y su nutrición empeora”. “Sin la red de seguridad que la escuela ofrece a menudo, muchos niños son más vulnerables al abuso, el matrimonio y el trabajo infantil”.

A juicio de la directora de Unicef, los efectos se sentirán en las generaciones venideras.

Son advertencias muy serias, me pregunto qué dirán las autoridades y la presidente de Fecode, muy enemiga de abrir las escuelas y que vive feliz con una educación virtual de discutible calidad.

Hay otro documento de Unicef, para los interesados, del 24 de agosto de 2020 titulado “Covid-19 and primary and secondary education: the impact of the crisis and public policy implications for Latin America and the Caribbean”, que hace un recorrido por diferentes países de la región sobre lo que han hecho y como hacer la reapertura de las escuelas.

Los estudios de Unicef como los de otras entidades se concentran en los efectos sociales, síquicos, de aprendizaje y humanos sobre los niños y los muchachos de los jardines infantiles y las escuelas primarias y secundarias.

Los efectos sociales y síquicos

Cerrar las escuelas produce daños de diferente tipo. Hay preocupaciones sobre la salud mental, violencia en el hogar y años perdidos debido a insuficiente aprendizaje. De ahí que los expertos dicen: “las escuelas son la primera prioridad para su apertura, y la última para cerrar.” (Parshley,2020). Pero hay que controlar la propagación del virus en la comunidad.

Cerrar las escuelas tiene efectos muy negativos sobre los estudiantes en equidad, educación, salud y desarrollo. Así, puede aumentar el riesgo de embarazo precoz, explotación sexual, violencia, amenazas y matrimonio infantil.

Al cerrar las escuelas se pierden actividades no académicas, sociabilidad, comidas, salud mental y soporte sicosocial y se  produce ansiedad por falta de interacción con los iguales y vida rutinaria.

Hay la probabilidad de que se afecte la habilidad para aprender y que los muchachos marginalizados regresen a la escuela.

Estudios en Estados Unidos y otros países muestran que el mayor daño se hace a los estudiantes de familias de bajos ingresos, a los afros y a los indígenas. Si, de por sí,  ya había desigualdades entre estudiantes de padres ricos y chicos de padres de bajos ingresos, la pandemia ha aumentado las diferencias, ha sido  muy perturbadora  para los estudiantes de bajos ingresos, para todo tipo de educación y más si las instituciones de educación están cerradas.

El tema de las infecciones y las muertes

La primera pregunta que hay que responder es sobre la transmisión de la infección de los niños a los adultos, o de estos a los niños. Es decir, se trata de investigar en cuanto aumentan las infecciones y muertes por la apertura de los colegios.

En lo que se refiere a Colombia en el cuadro 1 se presentan las cifras de infectados y muertes para la población de menos de uno a 29 años. De los grupos menores a 19 años la proporción de infectados es bastante baja, de 0,38%, 2,75% y 6,46% según los grupos de edad. La tasa de letalidad es también muy baja para los chicos de 0 a 9 años, de 0,06% y de 0,05 para los de 10 a 19 años.

Para los adultos de 20 a 29 años, que representaban para el 26 de enero el 21,76% de los infectados nacionales, la tasa de letalidad era de 0,15%.

Hay que observar que estas tasas se refieren a las muertes con respecto a los infectados registrados en las cifras del ministerio de Salud. En realidad, el total de infectados en la población es por lo menos cinco veces más, así que las verdaderas tasas de letalidad de la infección (infecction fatality rate) son inferiores en la quinta parte de las calculadas con los datos oficiales.

Cuadro 1 infectados y muertes de la población de menos de uno a 29 años en Colombia para el 26 de enero de 2021

Edad Infectados Participación en total nacional Muertos Tasa de letalidad %
Menos de un año 7489 0,38 31 0,47
0-9 56 611 2,75 36 0,06
10-19 132 733 6,46 31 0,05
20-29 347 269 21,76 534 0,15

Fuente: INS

Internacionalmente, los investigadores afirman que los colegios no son los portadores primarios de los brotes infecciosos.  También se afirma que los adultos son un mayor peligro de infectar a los muchachos que estos a los adultos.  Como en Colombia, los jóvenes son menos probables de infectarse o de infectar a otros.

Casi todos los estudios encuentran que los riesgos de transmisión del coronavirus, especialmente durante cuarentenas, es mayor entre los hogares que entre los contactos causales hechos dentro de los colegios. La idea siempre es la de romper las cadenas de transmisión del virus, como aislar a los casos positivos y sus contactos.

En los Estados Unidos se encontró que hay mayor riesgo de transmisión en los colegios de secundaria que en los de primaria y los jardines.

De acuerdo con los diferentes estudios, muy bien reflejado por Coranavirus update 39 (21 October 2020), se puede concluir lo siguiente:

  1. En la mayor parte de las infecciones reportadas en los muchachos, estas se adquirieron en los hogares
  2. Los niños menores de 10 años son menos susceptibles e infecciosos que los de más edad
  3. En los colegios los brotes fueron introducido por el personal
  4. Es más común la transmisión de personal a personal; entre personal y estudiantes menos común; y muy rara entre estudiantes.
  5. Cerrar las escuelas reduce la transmisión menos que otras intervenciones de distancia social
  6. La infección se da más entre adolescentes (teenagers) que en muchachos menores
  7. Los niños y niñas por debajo de 10 años son menos contagiosos que los adolescentes y adultos
  8. Los muchachos con virus en la nariz, la boca y la garganta muestran períodos más cortos de tenerlos que los adultos
  9. Los muchachos muestran picos respiratorios inmediatamente se dan los primeros síntomas, seguido por una declinación rápida
  10. Los colegios abiertos no dan lugar a un incremento en la propagación del virus cuando los niveles de infección son bajos
  11. Cuando hay fuerte propagación en la comunidad, medidas preventivas y de protección son más importantes en los colegios.
  12. Reducción de la transmisión del virus en la comunidad mantiene los colegios más seguros.

Russel et al. (August 2020) afirman que “el daño de colegios cerrados por un tiempo prolongado está muy bien documentados. Que además de los impactos sobre el aprendizaje, estos incluyen reducción en la actividad física y una variedad de impactos sobre la salud mental y el bienestar debido al aislamiento social, la reducción en el apoyo social, el aumento de exposición a la violencia en la casa, exclusión de los chicos de intervenciones en salud suministrado en los colegios, y exclusión de los más vulnerables de las redes de seguridad social que operan a través de los colegios.”

El papel de la educación

La educación es uno de los factores que impulsa el crecimiento económico y mejora la equidad. Para crecer hay que invertir en educación e investigación.

Pero, la educación implica que todo ciudadano debe aprender desde niño hasta la edad adulta, y casi que por vida. Interrumpir cualquier etapa de la educación tiene efectos muy negativos sobre las habilidades para vivir, aprender y tener mejores ingresos.

De ahí, que cerrar colegios es una de las medidas más perjudiciales. La educación en la niñez define el futuro de la persona. Es lo máspeligrosono tener una buena educación en los primeros 10 años. Es casi un crimen. Afecta de por vida al individuo. Esto fue muy documentado en la Misión de Ciencia y Tecnología que le da énfasis a la educación en la niñez, como algo prioritario.

Dejar de estudiar disminuye las habilidades de los estudiantes, afecta negativamente las capacidades para aprender. La idea del aprendizaje en línea es que los muchachos continuarán su preparación en el hogar, con la esperanza de no perderse mucho. Pero como dice Burgess et al (April 2020)” La expansión actual del aprendizaje en casa puede al principio parecer positivo, como probablemente efectivo. Pero típicamente el papel se ve como un complemento a los insumos del colegio. Así, mientras la escuela en la casa seguramente producirá algunos momentos inspiradores, algunos momentos de enojos, algunos momentos divertidos y algunos momentos frustrantes, parece muy improbable que reemplazará en promedio el aprendizaje perdido dentro del colegio. Pero el punto más fuerte es este: habrá disparidades sustanciales entre las familias en la medida que puedan ayudar a sus chicos a aprender. Las diferencias claves incluyen la cantidad de tiempo disponible para dedicarlo a enseñar, las habilidades no cognoscitivas de los padres, recursos (por ejemplo, no todos tienen los kits para acceder al mejor material en línea), y tampoco el conocimiento-es muy difícil ayudar a que su chico aprenda algo que usted no entiende. En consecuencia, este episodio llevará a un incremento en la desigualdad del aumento capital humano para las cohortes afectadas”.

Es increíble que esto no lo entiendan los directivos de Fecode y los maestros, que deberían ser los primeros en ser conscientes del tema. No entienden que la educación a distancia no es la mejor solución, y que lo que se ha dado es una educación pésima, ya que nadie estaba preparado para este tipo de tecnología, cuya implantación requiere varios años para su correcta operatividad. Y, aun así, la educación virtual generalizada no es lo mejor para la formación competente de los individuos, especialmente en los añosformativos del colegio y la universidad

Efectos económicos sobre los estudiantes y los países de cerrar los colegios

Otras investigaciones tienen que ver con los efectos económicos de cerrar escuelas en cuanto a los ingresos futuros de los estudiantes y los costos para la economía. Aquí también la literatura es inmensa, así que me referiré a algunos estudios que me parecen pertinentes para Colombia.

Como en toda decisión pública, hay un trade off entre costos por incremento en las infecciones y el daño producido a los estudiantes y los padres. Es decir, entre reducir los contactos y salvar vidas o entre permitir que los trabajadores trabajen y se mantenga la economía y para  la vida social y el aprendizaje de los muchachos.

Los daños de cerrar las escuelas son muchos: se reducen las capacidades de aprendizaje, hay costos emocionales y mentales, incremento en abuso, costos en tiempo y productividad de los padres y de los cuidadores (caregivers)

Otro supuesto: los estudiantes reciben peor educación en línea que presencial. La calidad de la educación afecta los resultados en las pruebas y tiene efectos de largo plazo sobre las tasas a las cuales los estudiantes atienden universidades y sobre sus ganancias futuras. Los muchachos afectados por el cierre de escuelas pierden ingresos.

Hay retornos por educarse. La educación es un determinante crucial de los salarios futuros y de la disminución de las desigualdades. Y las escuelas son un motor de movilidad intergeneracional. Al cerrar escuelas, los padres, pero especialmente las madres, tienen que luchar combinando trabajo y cuidado de los niños.

La apertura de colegios da lugar, por supuesto, a algunos incrementos en las tasas de infección porque los estudiantes, profesores y personal se reúnen en espacios cerrados. Un enfoque es comparar los costos por cerrar las escuelas y los costos por el aumento en las infecciones.

Se tienen dos tipos de costos. 1. Valor de una vida, costos de hospitalización y costos de productividad por salarios perdidos por las infección debidas  a la partura de los colegios, que ningún estudio ha podido determinar  exactamente o con cierta confiabilidad.. 2. Ingresos futuros dejados de recibir por los efectos de disminución en habilidades que afectan el capital humano de los estudiantes, tasas de retención que disminuyen, costos en salud mental de los estudiantes, e ingresos dejados de recibir por la atención de los padres. Varios estudios han hecho estos cálculos para diferentes partes de Estados Unidos y otros países y han encontrado que son mayores los costos  por cerrar los colegios que los debidos a posibles incrementos en las infecciones.

Varios estudios estiman los costos de cerrar los colegios para los estudiantes. Están las investigaciones del Banco Mundial y de la OECD, entre otros. Para los autores del estudio de la OECD, Hanushek y Woessmaan (September 2020), la investigación existente sugiere que a los estudiantes de los grados 1-12 afectados por el cierre de los colegios pueden perder un 3,0% de su ingreso de por vida y un 1,5% de PIB menor para el resto del siglo.

Psacharopoulus et al (May 2020) del Banco Mundial estimaron el impacto en los Estados Unidos y encontraron que cuatro meses de ausencia de los estudiantes a clases resultaría en una pérdida de por vida de 2,6%. Para sus cálculos utilizaron la teoría del capital humano.

Erbabian and Wu (October 12 2020) calculan para Estados Unidos costos entre US$12 000 y US$15 000 los ingresos futuros dejados de recibir por mes. Para octubre de 2020 estimaban que el costo de por vida para los estudiantes de los grados 1 a 12 estaba entre S$43 000 y US$57 000, o 4% a 15% de sus ingresos futuros.  

En el estudio de Fuchs et al. (12 November 2020) calculan con datos de los Estados Unidos la pérdida en ingresos futuros en 1,0%, utilizando una función de producción de capital humano de los chicos en que la educación pública es un insumo. Parten del supuesto de seis meses de cierre de las escuelas. Este es un efecto permanente. Pero hay pérdida de bienestar en los padres por el tiempo y la inversión que dedican a sus hijos de -0,3%.

Se concluye de todos los estudios que hay pérdida económicas notables para los estudiantes y para la economía por el cierre de colegios o por darles una educación regular por medios virtuales, que es lo que todos afirmar, profesores conscientes, padres y estudiantes.

Los colegios hay que abrirles con todas las medidas apropiadas

Al abrir las escuelas hay que tomar todas las medidas adecuadas para tener un ambiente sano que minimice el riesgo para los estudiantes, el personal y los profesores.

Esto implica: buenos sistemas de ventilación; señales en diferentes sitios que promuevan medidas de protección; suministrar información correcta; contacto con padres uso de mascarillas, excepto para los menores de seis años limitar el número de estudiantes por clase a máximo; alternar turnos para los recreos, almuerzos, diferentes tiempos para comienzo, descanso y final de clases; proveer guías físicas, indicaciones claras de entradas y salidas de áreas restringidas.

Otras medidas son: promover lavado de manos; reconocer los síntomas del Covid-19; higiene en todas partes; distancia física en buses; desinfectar diariamente en el ambiente escolar, incluyendo buses; desinfectar superficies que se tocan normalmente como manijas de las puertas, llaves de lavamanos, urinarios, fregaderos, equipamiento, etc.

Si alguien en el hogar se sospecha que tiene Covi-19, todos los miembros de este deben permanecer aislados e informar al colegio.

Russeel et al. (August 2020) tienen las siguientes estrategias para reabrir las escuelas:

  1. Reabrir los colegios gradualmente, por grupos según años, por primaria, secundaria, urbano, rural p regionalmente. La idea es tener tiempo paran monitorear los impactos de reabrir los colegios.
  2. Incorporar distancia social y física. En Taiwán se separan los chicos por particiones plásticas.
  3.  Control de infecciones, testeo y trazabilidad de los casos positivos.

Este mismo autor afirma que la evidencia en el apoyo a cerrar los colegios para controlar el Covid-19 es escasa. Que hay mucha incertidumbre sobre el grado en que los chicos son susceptibles al virus y a transmitirlo.

La literatura ya tiene todo un conjunto de normar que se deben aplicar para que los colegios se abran que no son complicadas y que lo único que requiere es organización y voluntad para implementarlas y así se abren los colegios con condiciones adecuadas para minimizar todos los riesgos.

Beusekom (January 27 2021) dice que “usar mascarillas y agrupar los estudiantes para minimizar los contactos con otros grupos mantenía bajos los riesgos de infección, significando que las escuelas pueden abrirse sin peligro con la implementación de protocolos apropiados de seguridad” En otro comentario del mismo autor, citando otros estudios dice que “aunque han ocurrido brotes de Covid-19 asociados con los colegios que no tomaron medidas de mitigación apropiadas, la evidencia en los Estados Unidos y Europa muestra que la reapertura de los colegios plantea una amenaza pequeña para la transmisión  del virus”.

Miles (2021), refriéndose a diversos estudios en North Carolin y Minnesota “usted puede disminuir la propagación del virus en los colegios si tiene una infraestructura adecuada y un compromiso serio para disminuir los contagios”.

No hay que tener en cuenta solamente lo que dice Fecode, sino hay oír la opinión de los expertos, de los científicos, de los muchachos, de los padres.

En mi caso personal tengo la experiencia de cuatro nietos de edades de 9 a 24 años, que estudian en los mejores colegios y universidades del país, que detestan las clases virtuales. Están cansados, dicen que no sirven para nada, que no aprenden, que son mal dictadas y desean con ansiedad la educación presencial y es la misma opinión de sus padres.

Esto no es asunto ideológico, de izquierda o derecha, es un tema científico. Pero, yo como progresista y socialista que soy, tengo claro que se está perjudicando más a los chicos de hogares pobres, a los discapacitados, a los afros, a los indígenas a los de las comunidades LGTB. Si los de Fecode y Ade creen que oponerse a la apertura de los colegios es una posición de izquierda andan pifiados. En el mundo, los progresistas están por abrir los colegios.

Autoridades, por el bien de los niños y los jóvenes, por su porvenir y el de Colombia, por los ingresos de muchos, por favor no sean tan testarudos, acepten las recomendaciones de la ciencia y abran los colegios.

Conclusiones

Hay claridad en que los costos de cerrar los colegios son muy variados. Hay costos económicos de los ingresos dejados de percibir de por vida para los estudiantes y para la economía. Hay daños de todo tipo a los chicos, de salud mental, de pérdida de habilidades, de ansiedad, de depresión, de retiro del colegio por un tiempo largo, de abusos en los hogares, de desaparición de ayudas sicológicas, de falta de sociabilidad, de disminución de actividades no académicas, de disminución en la interacción social, de presión para los padres.

En cuanto a los riesgos de transmisión del Covid-19, las estadísticas muestran que son bajos para los chicos, que hay más peligro de transmisión en los hogares, entre persona de los colegios y mucho menos de los chicos a los adultos. Que se pueden minimizar los riesgos con unas aperturas bien planificadas como lo han descrito muy bien los especialistas y los documentos de la Unesco.

Bibliografía

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Burgess, S. and Sievertsen, H (01 April 2020). Schools, skills, and learnig: the impact of Covid-19 on education. CEPR.

Erbabian, M., Wu, Y. (October 12 2020). Covid:; trade-offs in schools reopening. Pen Wharton Budget Model. Uiversity of Pennsylvania.

El Tiempo (26 de enero de 2021).  Las exigencias de Fecode para volver a clases presenciales.

Fuchs-Schundell, N., Krueger, D., Ludwing, A. and Popoya, I. (12 November 2020). The long-term effects of schools closures. CEPR.

Grewenig, E., Lergetporer, P., Werner,  K., Woessmann, L. ( November 2020). Covid-19scool closures hit low-achieving students particularly hard.  CEPR.

Hanushek, E., Woessmann,L (September 202). The economic impacts of learning losses. OECD.

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Miles, J. (13 January 2021). Studies show secondary transmisión of Covid-19 in schools “extremely rare”; KSTP medial expert says it depends on infraestructura, commitment.

Parshley, L. (19 decemver 2020).  Exclusive: kids catch and spread coronavirus half as much as adults, Iceland studiy confirms.

Psacharopouls, G., Collis, V, Patrinos, AS., and Vegas, E. (May 2020). Lost wages: the Covid -19 costs of schoosl closures. Policy research working paper 9246, World Bank Group.

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