El Partido Laborista, «culpable de actos ilegales de acoso y discriminación», tiene hasta el 10 de diciembre para escribir el libro de reclamaciones que atienda las quejas en la formación política.

Las 130 páginas del informe sobre antisemitismo en el Partido Laborista están en la página web del organismo oficial Equality and Human Rights Commission (EHRC) y merecen el esfuerzo y el tiempo leerlas. En lengua castellana se resumirían en mucho ruido y pocas nueces. Sin embargo, las conclusiones son tajantes: «El Partido Laborista es culpable de actos ilegales de acoso y discriminación».

El informe concluye que bajo el liderazgo del izquierdista Jeremy Corbyn no funcionaron los mecanismos adecuados para atender las quejas contra personas con cargos públicos u organizativos y sus comentarios sobre los judíos. El informe se basa en ataques, «a la raza, que significa la etnia judía» y «a la religión, que significa el judaísmo». Y omite cualquier contenido político –los redactores no citan el sionismo ni Israel- en la investigación sobre antisemitismo en la formación política británica.

Starmer pidió disculpas «por el dolor y la congoja causados a los judíos»

Con estas premisas citadas, la mayor queja que investiga la EHRC es la presentada contra la diputada Naz Shah por haber reproducido en las redes sociales un mapa de Israel adosado a uno de los EEUU con la oración «Problema resuelto» dando a entender que si Israel se traslada a América del Norte se acaba el conflicto con los palestinos. Ésta es la única vez que el informe alude a Israel (por el mapa) porque es la causa de la queja. Más de cien páginas de dimes y diretes que han provocado la suspensión de Jeremy Corbyn del laborismo bajo la batuta de Keir Starmer quien calificó la publicación del informe como «el día de la vergüenza para el Partido Laborista» y pidió disculpas «por el dolor y la congoja causados a los judíos».

El informe dice que seleccionaron 70 quejas, o acusaciones de antisemitismo, de 220 recogidas por el partido y por las dos organizaciones quejicas (Campaign Against Antisemitism o CAA y Jewish Labour Movement o JLM). De las 70 quejas: 59 se han producido por las redes sociales (compartidas o con comentarios añadidos); 62 no contaban con toda la documentación o pruebas que la EHRC exigía para investigarlas a fondo; en 23 casos se detectaron «interferencias políticas» o la intervención de personas ajenas al litigio. Además del caso de la citada diputada de los mapas de Israel y EEUU, el informe identifica el asunto de la concejala Pam Bromley que criticó a los Rothschild como banqueros poderosos y conspirativos, parte del lobby judío internacional; acabó expulsada del laborismo porque no quiso retractarse; reclamó su derecho a la libertad de expresión. La diputada Apsana Begum se disculpó públicamente, como hizo Naz Shah, por compartir que Arabia Saudí es esclavo de «los padrinos sionistas».

Michael Levy, financiero judío y destacado contribuyente a las arcas laboristas, amenazó con dejar el partido si continuaba Corbyn

Público ha preguntado a la EHRC cuántas, de las 70 quejas (cinco identificadas), hacen referencia a la política del Estado de Israel; no ha obtenido respuesta. El cacareado antisemitismo en el Partido Laborista se ha perpetuado en los medios mientras el izquierdista Jeremy Corbyn, que salía siempre con «condeno todo tipo de discriminación», lideraba la formación que perdió las elecciones el pasado mes de diciembre. Lord Levy o barón Michael Levy, financiero judío, aliado de Tony Blair, y destacado contribuyente a las arcas laboristas, amenazó con dejar el partido si continuaba Corbyn. La paciencia ha sido una virtud para todos. Ahora el partido tiene hasta el día 10 de diciembre a las 17.00 horas para presentar un plan de contingencia o un libro de reclamaciones que atienda adecuadamente las demandas por acoso o discriminación étnica o religiosa. Quizás incluyan también el contenido político tratándose de un partido político.

La EHRC destaca en el informe que los mecanismos para combatir los casos de acoso o discriminación sexual en el Partido Laborista son efectivos y eficaces, así que lo pueden ser también las querellas antisemíticas. Y recomienda una larga lista de medidas a tomar. Un juego de bolillos que ha intentado separar el antisemitismo del sionismo o de la política del Estado de Israel llevándose por delante a Jeremy Corbyn y los izquierdistas que han dirigido el partido en los últimos años hacia las renacionalizaciones, el pacifismo o la intervención del Estado en las finanzas de los ciudadanos. Sobre el informe, Corbyn ha manifestado lo siguiente: «El antisemitismo se ha exagerado dramáticamente por razones políticas por nuestros contrarios fuera y dentro del partido y por algunos medios». Habrá que ver cómo acaban los malabares; si amainan el 10 de diciembre y desaparecen o permanecen.

Keir Starmer, líder laborista desde el pasado mes de abril, persigue el noble objetivo de unir al partido y conducirlo hacia el centro-izquierda del mapa político británico. ¿Qué hará con su predecesor tras la suspensión? Además de barrer a la izquierda radical de los órganos de dirección, Starmer cuenta con buenas alforjas para el camino que ha emprendido contra el primer ministro Boris Johnson o el Partido Conservador. La última encuesta de opinión de Ipsos MORI otorgaba el pasado mes de octubre un 42% de apoyo a los laboristas ante un 37% a los Tories, un 8% a los Liberales y un 5% a los Verdes. Por primera vez, el laborismo pasaba delante a los conservadores de Boris Johnson.

Bajo Jeremy Corbyn, Keir Starmer era el ministro en la sombra para Europa y defendía un brexit blando que permitiese a Reino Unido mantenerse en el mercado único y la unión aduanera. No lo consiguió, pero exhibió talante negociador y moderado. La gestión de la pandemia, que ha pillado a todos los gobiernos desprevenidos, ha mostrado a un líder de la oposición que se ha adelantado en algunas decisiones a las tomadas por el primer ministro Boris Johnson, a quien pidió el segundo confinamiento dos semanas antes de que Boris lo anunciara. Con el bagaje de Fiscal General del Estado y una esposa judía liberal, todo ayuda para formar la imagen y el contenido de líder, primero de la oposición, después… ya se verá

Público

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