Diego Otero Prada

Francamente es sorprendente los ataques del establecimiento, los uribistas, conservadores, los verdes, y parece que algunos del Polo Democrático, y periodistas seudo progresistas contra el alcalde de Medellín Daniel Quintero.

   La verdad es que las oligarquías de Medellín no aceptan que los haya derrotado electoralmente un desconocido que no salió de sus entrañas.

 ¿Quién dijo que las empresas de servicios públicos deben ser manejadas por la élite empresarial, los conservadores y los ortodoxos? Y esto no solo se aplica para Medellín, sino también para Cali, Bogotá, Bucaramanga, Barranquilla, Cartagena, en general para todas las ciudades.

  Eso del gobierno corporativo es puro cuento para apropiarse de las empresas estatales. Y llegan al máximo de pedir que los alcaldes no deben estar en las juntas y menos presidirlas. Algunos alcaldes o alcaldesas, ejemplo la de Bogotá, siguen esta ideología neoliberal. Esto es, en otras palabras, privatización pura y gratuita porque no hay que comprar acciones. Por supuesto, lo ideal es comprarlas, pero si no se puede por la oposición ciudadana, pues, entonces, manejarlas, tener su control operativo.

¿Por qué en estas empresas no pueden estar en las juntas directivas representantes de los trabajadores y empleados, de los usuarios, ingenieros, sindicalistas, y empresarios de todo tipo, no necesariamente de las grandes empresas monopólicas?

  Se dicen muchas mentiras sobre el manejo de EPM y se exagera el papel del Grupo Empresarial Antioqueño-GEA que se apodero totalmente de la junta desde 1994, gracias al señor Sergio Fajardo, un exponente de este grupo y su candidato presidencial. 

 Mi experiencia es muy amplia en el sector eléctrico y tuve oportunidad de conocer muy bien a EPM. En 1966 entré a trabajar en la Empresa de Energía de Bogotá donde duré dos años y comencé a oír de EPM como empresa rival de la EEB. De 1978 a 1982 trabajé en el Departamento Nacional de Planeación como jefe de la Unidad de Infraestructura y subjefe. Allí tuve la ocasión de conocer más profundamente a EPM. Era una empresa muy respetable, eficiente, bien organizada. Era un ejemplo para todo el sector eléctrico. Siempre tenía listos estudios de factibilidad de proyectos hidroeléctricos, de ahí que, en los planes de expansión del sector,  EPM siempre ejecutaba un proyecto o dos. Era la envidia de todos.

  Luego, como gerente de ICEL de 1986 a 1990, participé en todos los comités y juntas del sector eléctrico, en ISA, y conocí muy de cerca la gente de la empresa, sus estudios, su organización y la calidad de sus profesionales. Era una empresa ejemplo y no estaba la junta dirigida por el GEA. Posteriormente, como presidente de ACIEM dos veces, como viceministro de Minas y Energía y como consultor e investigador seguí a EPM. Como siempre, una empresa ideal, muy bien organizada Sus expertos eran muy preparados, en los diversos comités las discusiones con ellos eran fuertes porque estaban muy bien informados.

  Así que no es cierto que solamente con la llegada del GEA la empresa creció, se organizó y se volvió ejemplar. Es puro cuento para engañar a los que no tienen conocimiento de la empresa y del sector y se dejan engatusar por la propaganda falsa de la derecha para defender a monopolistas y a grandes empresarios, que durante su dominio de la empresa se llevaron a cabo proyectos que hay que investigar porque hay muchas dudas sobre ellos, cono la compra de una empresa de acueducto en Antofagasta, las obras de Porce II y III y de muchos otros proyectos. Ya veremos cómo van a destaparse los malos manejos de las últimas administraciones controladas por el GEA.

   Y en el caso de Hidroituango, no parece ser, por los antecedentes y las evaluaciones que se han hecho, de auditorías, que el proyecto no fue bien manejado. Y en esto la junta es responsable.

   Me sorprende que un grupo de profesionales de la empresa se haya dedicado a atacar al alcalde y al gerente. Esto muestra como el GEA infiltró no solamente la junta sino hasta los profesionales. Muy lamentable que esto ocurra, que un grupo de profesionales defienda a unos elitistas y se ponga de acuerdo con los políticos del Centro Democrático, con conservadores y aún con políticos de los verdes en Medellín que también se han unido a este coro de atacar al alcalde porque fueron derrotados electoralmente.  Esto sí muestra, que la empresa ha sido politizada desde la alcaldía del señor Sergio Fajardo, culminando con la del exalcalde Federico Gutiérrez, precandidato presidencial., lo cual es contrario a la idea que tratan de difundir que son unos angelitos preocupados por el bienestar de Medellín. Confunden el interés empresarial con el de los ciudadanos.

  Así, que bienvenido que el alcalde Quintero haya podido deshacerse de ese Leviathan que es el GEA. Repito, ¿quién dijo que las empresas estatales son para que las maneje el sector empresarial-financiero oligopolista del Colombia?

  Apoyo al alcalde Daniel Quintero en este debate sobre EPM. Estoy a favor de un manejo diferente de las empresas de servicios públicos, que son de todos, no de los empresarios y financieros oligopolistas. Invito a todos a informarse bien, a no dejarse engañar por el poder, a defender lo público manejado por todos no por unos pocos con intereses muy dudosos.

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