La presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, autoproclamada presidenta tras el golpe de Estado contra Evo Morales, anunció el viernes que se presentará como candidata en las elecciones del 3 de mayo.

“(…) No estaba en mis planes participar en estas elecciones. En las últimas semanas hemos preparado construir consensos y no los hemos conseguido”, dijo Áñez, en un acto en La Paz.

Sin embargo, su anuncio produjo una división en la oposición, mientras que algunos miembros de su Gobierno la apoyan como el ministro de Gobierno, Arturo Murillo y del partido conservador Solidaridad y Soberanía (Sol.Bo) del alcalde de la capital boliviana Luis Revilla.

Otros como el ex presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho criticó la postulación de Ánez y advirtió de que sería una falta de ética y que incluso podría devolver la inestabilidad a Bolivia.

Además de Camacho están anunciada las candidaturas del Luis Arce por el Movimiento al Socialismo (MAS). También volveran a presentarse los expresidentes Carlos Mesa, segundo en los fallidos comicios de octubre, y Jorge “Tuto” Quiroga.

Áñez había expresado que su mandato duraría hasta que fuese elegido un nuevo encargado del ejecutivo. No obstante, su permanencia en el cargo está regida por una Ley Excepcional de Prórroga del Mandato Constitucional de las Autoridades Electas hasta el próximo 22 de julio, en caso de que se produzca una segunda vuelta electoral. De no haber balotaje, el mandato se acortaría hasta junio.