La ola de manifestaciones en el país árabe comenzaron a principios de octubre para pedir al Gobierno que mejorase los servicios públicos, diese más oportunidades al empleo y que acabase con la corrupción que azotaba el país. 

A pesar de que esas eran las promesas de las elecciones del año pasado, las protestas se trataron de sofocar con una brutal represión. En más de dos meses, la cifra de muertos asciende más de 400 y más de 2.000 han resultado heridas, según el último balance ofrecido por la gubernamental Comisión de Derechos Humanos de Irak.

Finalmente, según informa EFE, el Comité Ministerial Supremo formado para investigar la muerte de civiles durante las manifestaciones de principios de octubre indicó en su informe que los uniformados abrieron fuego contra manifestantes civiles sin recibir órdenes de los superiores de mayor rango.