Por:Diego Fernando Otero Prada

El mes que va del 21 de noviembre al 22 de diciembre de 2019 fue un salto en las luchas sociales en Colombia.

Después de las movilizaciones de los estudiantes no se había registrado un salto tan impresionado de millones de colombianos marchando, sin diferencias de edades, sexos, razas, religiones, ideologías, movilizándose para mostrar su insatisfacción con lo que viene sucediendo en Colombia.

El miedo como arma falló

La clase dominante no esperaba estos levantamientos populares. En un primer momento hicieron todo lo posible por desactivar la protesta del 21 de noviembre. Como se ha hecho siempre por la derecha, utilizaron la táctica del miedo y de acusar a fuerzas externas detrás del llamado al paro. Como es costumbre en Colombia, la culpa se la atribuían a Cuba, Venezuela, las Farc, los elenos, el Foro de Sa Paulo, Petro, a Santos, y, últimamente, la reaccionaria y seso hueco vicepresidente Marta Lucía Ramírez, les ha echado la culpa a los rusos.

Pero les falló la estrategia. Nunca se imaginaron las clases explotadoras, el gobierno y sus intelectuales concentrados en los medios de comunicación, que un pueblo que tienen dominado desde la independencia, amedrentado, sujeto a asesinatos políticos por las bandas de paramilitares y de asesinos a sueldos de terratenientes, se fuera a levantar.

Minimizar la protesta

La segunda estrategia fue la de minimizar las marchas e invisibilizarlas. Hablaron de solamente 207 000 manifestantes el 21 de noviembre, cuando en Bogotá salieron casi un millón de personas.

La invisibilización les ha fallado por culpa de la globalización. Cualquiera hoy se informa por las redes sociales, por multitud de portales alternativos en Colombia (Sur, Razón Pública, Avanzar)  y en el mundo, por los periódicos internacionales en línea como El País, Público, Mediapart, Le Monde, The Nation, New York Times, Granma de Cuba La Tercera de Chile, Rebelión, Sin Permiso, en fin, por muchos periódicos en todo el mundo. Por cadenas de televisión por cable como Telesur, Tv Chile, RT y Sputnik de Rusia, bueno la lista es interminable.

La información está globalizada

Ya la información fluye por todo el mundo. Lo que sucede en Colombia se conoce en todo el globo. Los colombianos nos enteramos de lo que ocurre en Chile, Ecuador, Francia, España, Líbano, Hong Kong, Algeria, Haití, y con nuestros mensajes animamos a esos luchadores. Y lo mismo ocurre con el resto del mundo hacia Colombia. Chilenos, ecuatorianos, venezolanos, españoles, rusos, franceses, chinos, árabes, mandan mensajes de apoyo y de entusiasmo. Señores de la derecha, todo el mundo está influyendo en Colombia. Yo influyo en Chile cuando les mando mensajes a mis familiares, amigos y a los marchantes en general. Todos nos influimos mutuamente. No son los rusos, los castrochavistas, Santos, Petro, Robledo, los chinos, todos somos los factores de influencia. Yo influyo en Chile, Ecuador, España, Irák, y los marchantes de estos países, a su vez, en Colombia. El ejemplo cunde, señores del sistema e intelectuales a favor de los poderosos, qué influencia tan poderosa.

Señores, el capitalismo hoy es mundial, y asimismo las luchas populares son hoy también mundiales, todos nos influimos. La lucha ya pasó de las fronteras nacionales, ahora la multitud se rebela mundialmente al unísono. Esto no lo para nadie. ¿No defendían ustedes también la globalización? Bueno, pues ahí la tenemos.

La falsa mayoría silenciosa

La siguiente fase que está en marcha, es decir que los que protestan en las manifestaciones no representan a la inmensa mayoría silenciosa. Es un sofisma fácilmente rebatible. Es el cuento de siempre de la derecha. ¿De donde sale que los que no marchan están en contra del paro? ¿Dónde están las pruebas? Muchos de los que no salen están a favor de las protestas y sus reivindicaciones. No todo el mundo sale, aquí y en el mundo, por diversas razones: porque les da pereza, porque no tienen tiempo, porque están enfermos, porque trabajan y no les dan permiso y muchos porque son apáticos.

Es como en las elecciones, no vota entre el 40% y el 50%, pero deciden los que salen a cumplir con ir a las urnas. Con este argumento, Duque no es legítimo pues solamente votó por él el 25% del censo electoral.

La historia la deciden los activos, los que votan, los que salen a las calles. Los pasivos no deciden nada, permiten y facilitan que otros decidan.

Que el tiempo desmovilice

La verdadera estrategia del gobierno es la de dilatar las conversaciones, las de esperar que el movimiento se disperse, y vaya desapareciendo por cansancio, que el tiempo los desanime.

El gobierno, los gremios y los intelectuales del sistema están equivocados. No entienden que el país cambió. Y, ahora, están criticando las propuestas del Comité del Paro, que son muchas, que son imposibles, que son irrealistas. Están desesperados.

Las luchas continúan en el 2020

Por ahora la gente está descansando, disfrutando de las fiestas de diciembre y de comienzo de año, gozando de las vacaciones, pero 2020 será otro cantar. Después del 15 de enero volverá la fiesta de las protestas. Las razones no han desaparecido. Aún más, está el engaño de la aprobación de la reforma tributaria para engordar más a los ricos. Está la creación de holding financiero. La derecha colombiana no quiere cambiar nada y se va a estrellar muy fuerte.

Preparémonos para el 2020, acumulemos fuerzas estos 20 días, porque la lucha va a ser dura. No hay que ceder. Afortunadamente el miedo se perdió. Hay que organizarse, hacer propaganda, preparar las mentes para las luchas, los argumentos, seguir siendo creativos, buscar más aliados, despertar a los trabajadores y campesinos.