Autor: Valentina Jofré

DE DEFENSA, CARLOS HOLMES TRUJILLO, EN UNA CEREMONIA EN BOGOTÁ, EL SÁBADO. FOTO: AFP

Diferentes organizaciones sociales se manifestarán el jueves contra algunas políticas del Ejecutivo. El gobierno ya tomó medidas para mantener el orden público, como el cierre de fronteras.

Con un 69% de desaprobación, según la última encuesta Gallup, el Presidente colombiano Iván Duque enfrentará el jueves un paro nacional que pondrá a prueba su liderazgo y gestión a un año y medio desde que asumió en la Casa de Nariño.

Se trata de un paro convocado a inicios de octubre por el Comando Nacional Unitario, que incluye a las principales centrales obreras, como la CUT y la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), y al que se ha sumado el sector estudiantil, pensionados, diferentes movimientos sociales, la Conferencia Episcopal y hasta figuras como el cantante Carlos Vives. Así, con una serie reivindicaciones y reclamos, los manifestantes colombianos se unen a la ola de descontento social, sin denominador común, que ha sacudido a Ecuador y Chile.

Las referencias a las manifestaciones regionales tienen preocupado al mandatario quien advirtió -según el diario El Espectador- que se ha visto, tanto en otros países como en Colombia, que existe quienes “quieren pescar en río revuelvo y aprovecharse de la expresión pacífica de la protesta social para ejercer el vandalismo y la violencia”.

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El objetivo de esta manifestación es demostrar el descontento de la ciudadanía frente al “paquetazo económico” de Duque, que contempla reformas como la laboral y la de pensiones que incluirían, según sostienen los organizadores del paro, una flexibilización laboral y un debilitamiento del organismo estatal Colpensiones, en favor de los fondos privados de pensiones.

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El objetivo de esta manifestación es demostrar el descontento de la ciudadanía frente al “paquetazo económico” de Duque, que contempla reformas como la laboral y la de pensiones que incluirían, según sostienen los organizadores del paro, una flexibilización laboral y un debilitamiento del organismo estatal Colpensiones, en favor de los fondos privados de pensiones.

Sin embargo, el gobierno ha señalado que estas demandas son “falsedades” puesto que Duque no ha radicado ninguna propuesta en dichas materias. “Ellos pretenden que nosotros esperemos a que aprueben la ley para después poder protestar. Tanto los gremios económicos como el gobierno habían venido hablando de esas reformas. Ahora el gobierno lo está negando, pero los mismos medios de comunicación, porque constantemente la ministra del Trabajo y el ministro de Hacienda estuvieron hablando de esos temas”, indica a La Tercera el presidente de la CUT de Colombia, Diógenes Orjuela.

El “paquetazo económico” también incluye la creación de un holding financiero que, según los líderes sindicales, pretende privatizar empresas del Estado. Por otro lado, también las movilizaciones piden paz y seguridad en Colombia, en relación a los crecientes asesinatos a líderes sociales, indígenas y exguerrilleros de las FARC acogidos al acuerdo de paz de 2016.

De parte del sector estudiantil, Alejandro Palacio, titular de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior (Acrees), sostiene a este diario que “este paro tiene algo particular y es que no es un paro reivindicativo sino que es un paro donde tenemos más bien como objetivo que Duque eche para atrás”.

Mientras el Centro Democrático, de la mano del expresidente Álvaro Uribe, ha atribuido la movilización a “la estrategia del Foro de Sao Paulo que intenta desestabilizar las democracias de América Latina”, el gobierno ha optado por tomar precauciones ante el temor de que la protesta devenga en violencia y desmanes, como en Chile, Bolivia y Ecuador.

¿Toque de queda?

Por eso, Duque optó por la vigilancia de las calles de Bogotá por patrullas militares días antes de la movilización, previo acuerdo con autoridades locales. Además, se cerrarán las fronteras para mantener el orden público, y el gobierno anunció que autorizará a alcaldes y gobernadores para declarar toque de queda con el fin de evitar actos de vandalismo.

De todas formas, para Diógenes Orjuela, de la CUT, es esa misma actitud del gobierno la que ha ayudado a que se espere la participación de más de 3 millones de colombianos en el paro.

“Creo que nosotros acertamos en hacer una convocatoria a muchísimas organizaciones sociales, poco a poco el país se fue apropiando de esa consigna del paquetazo. Creo que en el respaldo influyó mucho la movilización continental que se está dando, influyó mucho la forma agresiva del partido de gobierno, de Uribe, que salieron a estigmatizar agresivamente el paro. Ha habido una respuesta de la ciudadanía que se ha sentido muy representada”, concluye.

La Tercera