En el Norte del Cauca se encuentra el mayor núcleo productor de marihuana para uso
recreativo en Colombia y al mismo tiempo el proceso comunitario más ambicioso de
transformación de prácticas ilegales a producción de insumos para productos farmacéuticos
cannábicos utilizando la nueva ley y las normas que la regulan.
La ruta a seguir en este tema crucial está hoy en el centro de las preocupaciones de los
Cabildos, la ACIN, el CRIC, de comuneros en Toribío, Jambaló, Páez y también de las
asociaciones de campesinos e indígenas que cultivan marihuana en los municipios de Caloto,
Corinto, Miranda y Florida.
En medio de la ola de asesinatos y masacres se han escuchado voces diversas que buscan dar
respuesta a la situación que, por una parte, vincula a miles de familias que obtienen buena
parte de su subsistencia en esos cultivos y, por otra, se acompaña de la presencia y
fortalecimiento de grupos armados y estructuras criminales que impactan en los territorios y
amenazan la organización, cultura y pervivencia de los pueblos y sus comunidades.
En algunos cabildos la posición ha sido la de buscar la erradicación de esos cultivos en
territorio indígena en un proceso concertado y gradual. Incluso se ha llegado a hablar de
plazos de seis meses para la consulta o deliberación interna en las comunidades a partir del
cual se iniciaría una nueva estrategia hacia la reconversión de las economías y sustitución de
ingresos para las familias. Desde otras voces se habla de explotar las posibilidades de la
producción legal para fines saludables e industriales y se discuten los alcances de esa
alternativa y su posible cobertura en cuanto al número de familias.
En estas notas se presentan algunos elementos sobre la posible combinación de alternativas
bajo el supuesto de quitarle piso a estrategias de guerra o militarización contra los cultivos de
marihuana y destacar posibilidades de impulso a diversas industrias y usos del follaje de la
planta y de su flor o cogollo. También se intenta mostrar que existe un amplio margen de
opciones flexibles para una legalización o regulación del uso de la marihuana en condiciones
que no se afecte la salud y se prevenga la drogadicción o abusos de consumo recreativo.
Características de los cultivos de marihuana en el Norte del Cauca
Existen estimativos de los cultivos de marihuana en el Norte del Cauca y con el equipo del
Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) hemos recogido apreciaciones en
varios municipios dadas por cultivadores, líderes de asociaciones de productores, alcaldías y
grupos de investigación. Entre tan diversas fuentes y cifras podemos hacer una aproximación
que sirve de referencia a la hora de analizar alternativas socio económicas.
Datos de marihuana en el Cauca Cifra Observaciones y fuentes
Número de cultivos (parcelas con metros
cultivados) en municipios del Norte del Cauca (1)
12.000 a 15.000
Número de cultivos en parcelas en Toribio (2 y 3) 5.000
2
Promedio de plantas por familia/parcela (1 y 3) 200
Total de hectáreas sembradas con marihuana 240 has Una mata por metro cuadrado
Promedio de plantas por familia/parcela (2) 620 Variedad indica (Sour Diesel),
también se utiliza la Sativa y en
menor cantidad la redelaris.
Rendimiento cultivo 620 matas/año 200 libras (100.000
gramos)
Método convencional en
invernadero
Total de hectáreas sembradas con marihuana (2 y
4)
744 has Estimado para 2019
Matas por metro2 1
Matas en una hectárea 10.000 Promedio
Ingreso mensual promedio después de gastos por
parcela/familia (1 y 3)
$400.000
El precio promedio por libra de marihuana en la
parcela (4)
$37.323
Ingreso mensual promedio por familia como
retribución de jornales de 2 personas (2 y 4)
0,8 SMLV $700.000/mes aprox.
En 2019
Productividad promedio fuente (5) 500 gramos/metro 2
Fuentes: (1) Estimativos Indepaz, (2) Taller en Toribio – Indepaz, (3) Asociaciones del Norte del Cauca, (4) Grupo
de investigación Simci y (5) Fundación cultivando esperanza, 2017.
Un primer dato importante es la vinculación de más de 12.000 parcelas con marihuana en
predios indígenas y campesinos de las cuales cerca de 5.000 están en Toribio, 3.000 más en
resguardos de Caloto, Jámbalo y por lo menos 4.000 en parcelas campesinas en el Norte del
Cauca. No se tienen datos significativos de marihuana en las fincas o solares de familias negras
o afrocolombianas.
Esta realidad significa que buena parte de los ingresos y de la economía en esta subregión
depende del cultivo y venta de la flor de marihuana y que entre 12.000 y 15.000 familias
tienen una parte mayor de sus ingresos en estos cultivos.
Según algunas fuentes consultadas la modalidad es de micro cultivos, que en muchos casos
tienen 200 metros cuadrados en el solar o en un rincón de la parcela. El cuidado del cultivo en
sus diferentes fases se hace “por ratos” con trabajo de la <familia de modo que los ingresos
mensuales de subsistencia se completan con la huerta casera, otros microcultivos y eventual
jornaleo en la vereda o municipio de residencia.
El trabajo de las mujeres es de gran importancia en todas las etapas del cultivo de la
marihuana y de manera especial en la cosecha de la flor o mota que requiere mucho cuidado.
Ellas integran a la familia y ejercen controles, aunque hay manifestaciones autocriticas sobre
abusos de consumo que incluyen a las mujeres y viene incrementándose entre los jóvenes y
adolescentes con implicaciones críticas para las comunidades.
Los cultivos tienen un ciclo anual con un total de tres cosechas por año a partir del mes cuarto
de la siembra y requieren inversiones promedio de 7,5 millones de pesos al año en costos fijos
(semillas, invernadero, agroquímicos, etc.) y variables (jornales familiares o de algún
asalariado en tiempo de cosecha). Con el aprovechamiento de doce horas de luz solar más
iluminación nocturna están logrando hasta cuatro cosechas.
El ingreso por familia se estima en promedio por debajo del salario mínimo legal mensual y
corresponde a la remuneración del trabajo de varios miembros de cada familia. Son cerca de
50.000 personas de estas comunidades las que parcialmente viven del cultivo y otras decenas
3
de miles perciben ingresos en actividades relacionadas de provisión de alimentos, insumos,
transporte local y bienes de consumo de la canasta familiar.
La extensión cultivada es importante en el conjunto de la marihuana sembrada en Colombia,
pero se trata de una suma de pequeñas porciones que en total cubre 500 hectáreas dispersas
en un vasto territorio en las estribaciones de la cordillera central del Norte del Cauca. En la
noche desde la carretera panamericana o la vía entre Quilichao y Florida se observan las luces
de los centenares de invernaderos.
La cadena del tráfico de marihuana
La producción y tráfico de marihuana en el Norte del Cauca tiene varias décadas de historia,
con importancia en cuanto a peso en la oferta nacional desde los años ochenta y con su mayor
despliegue en la última década. Según informes de la Policía Antinarcóticos la oferta de
marihuana en este siglo ha procedido principalmente del Cauca, Magdalena (incluida la Sierra
Nevada), Meta y Antioquia.
Se calcula que en Colombia hay 3 millones de consumidores de marihuana recreativa y cerca
de 500.000 consumidores de productos cannábicos artesanales que se usan con fines
supuesta o realmente de salud.
No existe un registro oficial del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) o
de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) de hectáreas de
marihuana cultivadas y tampoco seguimiento satelital en esta materia por parte de las
agencias antidrogas de los Estados Unidos como si se hace para los sembrados de hoja de
coca. Esta realidad refleja un manejo diferencial de facto en las políticas prohibicionistas con
altos niveles de represión a la cadena de la cocaína y gran flexibilidad en lo que ha
correspondido a la marihuana. Esa flexibilidad ha sido un tácito reconocimiento del bajo
riesgo para la salud y de la realidad de la producción y consumo que se hace evidente en que
la marihuana sea el principal producto agrícola en Estados Unidos tanto para uso medicinal
como recreativo.
4
Mayorista 1
Transporte
nacional e
internacional
Mayorista 2 y
microtráfico
Siembra cosecha
Venta de
mota
en vereda
Grupos armados de seguridad y control – sicarios
Cadena de la marihuana
• .
MAFIAS DE NARCOTRAFICANTES QUE CONTROLAN RUTAS – PAGOS
Y LAVADO DE ACTIVOS
Fuente: Indepaz
Como se ha constatado en informes de monitoreo de la UNODC no hay metas anuales de
incautaciones ni atención a ese tema por parte de agentes de la DEA o de las agencias
antidroga de los Estados Unidos. Las incautaciones ocasionales de marihuana y el
desmantelamiento o capturas de traficantes y capos de la marihuana se producen en casos
asociados al tráfico de cocaína y/o armas o a acciones armadas o de violencia de gran impacto.
En los últimos años ha aumentado la esfera del tráfico de la marihuana producida en el Norte
del Cauca. Se afirma que se han localizado cargamentos en sitios muy diversos de la geografía
nacional como por ejemplo en Urabá y fronteras con Perú, Brasil y Venezuela. También se dice
que una porción cada vez mayor de marihuana del Norte del Cauca se destina a mercados
internacionales y que mafias trasnacionales más poderosas que las locales están pendientes
de la producción, el tráfico y el control del orden del negocio y de la calidad del producto. Lo
expuesto tiene implicaciones en el papel de los diversos actores en la cadena de valor y, en
especial, le asigna un lugar más importante a quienes garantizan el tráfico regular y a sus
unidades armadas.
Cannabis y usos medicinales y alternativos de la planta de marihuana
Como se dijo antes, existe una larga tradición de usos saludables de la marihuana tanto en
comunidades étnicas, campesinas como en centros urbanos en el país, particularmente en el
sur de Colombia.
5
En la actualidad se registra en el Norte del Cauca la producción de muchos productos
artesanales con una demanda en crecimiento por propiedades reales y también imaginarias o
de efecto placebo. La oferta incluye aceites, pomadas, jabones, cosméticos y similares.
Pero la alternativa de vincular miles de familias a la producción de marihuana para extraer
cannabinoides de uso medicinal, o insumos para usos alternativos y nuevas industrias, supone
exploraciones más ambiciosas en el terreno de la legalidad y de la regulación que está en
marcha, y de los horizontes de la legalización regulada de consumo adulto recreativo sin
abuso ni drogadicción.
Las preguntas en esa perspectiva de inclusión en empresas legales a los cultivadores actuales
y potenciales de marihuana tienen que ver con la realidad de la demanda mundial y del lugar
de empresas propias de asociaciones de pequeños productores en la oferta para nuevos
mercados y consumos1.
Es de público conocimiento que Colombia tiene un cupo del 44% en el plan de cuotas
asignadas internacionalmente para insumos de medicamentos cannabicos. Hace un año El
Tiempo señaló que Colombia está desperdiciando esa oportunidad y que las cuotas sólo
asignan a grandes empresas ligadas a multinacionales2. Según El Tiempo:
El país obtuvo un cupo, por segundo año consecutivo, de 40,5 toneladas para sembrar
legalmente la planta, lo que equivale al 44 por ciento de la producción autorizada por la
Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes (Jife) para este año.
Después de Colombia, Estados Unidos es el país con mayor cupo, con 33,4 toneladas
aprobadas, seguido por Israel, con 10,1, y Australia con 2,5 toneladas. Un documento de la Jife
habla de un cupo total de 91,9 toneladas de producción legal a nivel global.
Las ventajas de Colombia para la producción de aceites cannábicos ricos en CBD son muchas,
comenzando por los costos3 y las condiciones climatológicas ideales en varias regiones
derivadas del régimen de lluvias, humedad, radiación solar, calidad del suelo, acceso al agua y
capacidad del recurso humano con alta calificación en el cultivo. En esta apuesta para la nueva
industria cannabica han tomado ventaja regiones como Cundinamarca, Antioquia, Cauca,
Meta, Tolima, Quindío, Valle del Cauca y Huila4.
En la reconversión de los cultivos de marihuana en el Norte del Cauca para adecuarse al
marco legal actual y a las exigencias fitosanitarias y de calidad del “uso médico y científico del
1 El “mercado global de la marihuana legal (…) podría alcanzar US$146.000 millones para el año 2025, según un informe
2 Desde el 2016, cuando se expidió la Ley 1787 a febrero de 2019, el Ministerio de Justicia había expedido 193 licencias
para uso de semilla y cultivo de plantas con componentes psicoactivo y no psicoactivo, y el Ministerio de Salud había
otorgado 91 permisos para la fabricación de productos derivados de cannabis (Portafolio, 27 de mayo de 2019, “¿Por
qué el auge del cultivo de marihuana legal en Colombia?, en: https://www.portafolio.co/negocios/por-que-el-auge-delcultivo-
de-marihuana-legal-en-colombia-527893, consultada el 15 de noviembre de 2019).
3 Producir un gramo de flor (de marihuana) en Colombia puede costar alrededor de 5 centavos de dólar, mientras ese
mismo gramo en Canadá y Estados Unidos puede oscilar entre 1,30 y 2 dólares. La construcción de un invernadero para
el cultivo en Colombia no supera el precio de 200.000 dólares, cuando en Norteamérica esta infraestructura está en 1,5
millones de dólares (Apartes del documento OCCDI e INDEPAZ presentado por Salomón Madjbub y María Francisca
Perdomo en la audiencia pública realizada en Popayán en abril de 2019).
4 La República, 16 de julio de 2018, “Hay 67 empresas autorizadas para cultivar cannabis medicinal”, en:
https://www.larepublica.co/empresas/hay-67-empresas-autorizadas-para-cultivar-cannabis-medicinal-2749752,
consultada el 15 de noviembre de 2019.
6
cannabis y sus derivados”5, están trabajando 36 asociaciones en varios municipios de la
subregión con una presencia mayoritaria de cultivadores indígenas.
Normas para la producción legal de marihuana para uso medicinal
Norma Contenido
Ley 1787de 2016 Marco regulatorio que permite el acceso seguro al uso
medicinal y científico del cannabis y sus derivados en el país.
Decreto 613 de 2017 Reglamenta los tipos de licencias, cupos, protección de
pequeños y medianos cultivadores y productores para uso
medicinal.
Resolución 577 del 8 de agosto
de 2017
Regula el uso de semillas, cultivo de cannabis psicoactivo,
cultivo de cannabis no psicoactivo.
Resolución 578 del 8 de agosto
de 2019
Manual de tarifas de licencias, autorizaciones, cupos, tramite
para asociaciones de pequeños productores.
Resolución 579 del 8 de agosto
de 2019
Define como pequeños y medianos productores a los que tienen
menos de 0.5 ha con plantas de cannabis.
Resolución 2891 del 11 de
agosto de 2017
Manual tarifario de trámites.
Resolución 2892 del 11 de
agosto de 2019
Reglamentación técnica.
Se estima que 1.500 pequeños cultivadores están en ese proceso de reconversión utilizando
nuevas semillas y creando alianzas para insertarse en mercados de Canada y otros países.
Caucannabis, que es una de las asociaciones que agrupan a los cultivadores en Toribio y otros
municipios, estima que se pude llegar rápidamente a 5.000 asociados en un programa inscrito
en la actual regulación que tenga un apoyo importante del Estado.
Algunas empresas grandes como Pharmacielo han propuesto alianzas en Corinto y otros
municipios, pero la situación de orden público y la ausencia de apoyo estatal a las
asociaciones está dejando atrás a los “emprendedores” indígenas y campesinos.
Las asociaciones de pequeños productores que vienen ajustándose a la legalidad para el
cultivo y la producción de uso medicinal tienen alta capacidad técnica y gerencial y requieren
apoyo científico, técnico y comercial. Por ello se discute la posibilidad de constituir un fondo
con recursos nacionales y de cooperación que fortalezca las iniciativas subregionales dirigidas
al uso medicinal de la marihuana6.
De manera complementaria, existen iniciativas de generar una oferta del follaje de las plantas
de marihuana para la producción de papel y material para la construcción tal como se ha
desarrollado en otros países. La renovación de cultivos por introducción de otras variedades
5 Ley 1787 de 2016.
6 Conforme a la Fundación Canna “Los usos potencialmente beneficiosos pueden verse en muchas enfermedades,
debido a que casi todos los órganos y sistemas tienen sitios para que pueda ejercer su efecto por la acción de los
principios activos de la planta (cannabinoides)”. Entre los usos medicinales sobre la salud del cannabis y los
cannabinoides la Fundación menciona: el anti-inflamatorio, el analgésico, el reparador del tejido nervioso, el
anticonvulsivante, el anti-tumoral, el ansiolítico y antipsicótico y el preventivo de la recaída y del síndrome de
Abstinencia. Hacen parte de las enfermedades que se pueden mejorar con esa sustancia están la epilepsia, el parkinson,
el alzheimer y la esclerosis múltiple. También contribuye a aliviar dolores y efectos secundarios de la quimioterapia
(Fundación Canna, 2019, “Uso medicinal de la cannabis” https://www.fundacion-canna.es/uso-medicinal-de-cannabis,
consultada el 15 de noviembre de 2019).
7
en terrenos nuevos o rehabilitados, y la resiembra por agotamiento del ciclo productivo deja
un material vegetal útil en esas industrias7.
Reforma constitucional y ley sobre regulación del consumo recreativo adulto
No es una casualidad que se haya realizado en el Cauca, en la Casa de la Moneda de Popayán,
uno de los eventos más concurridos para dialogar sobre el proyecto de ley de legalización o
regulación del consumo de marihuana y de la acción en contra del consumo infantil o
adolescente. Asistieron centenares de delegados de comunidades indígenas, negras y
campesinas a dialogar con la “alianza interparlamentaria para transformar la política de
drogas” y aportar al proyecto. No fue el primer evento de esta naturaleza pues también se
hicieron convocatorias en el Norte del Cauca cuando se discutía la ley que reguló la
producción medicinal y todo los relacionado con ella desde el cultivo de las plantas.
Lo que está claro en Colombia como sucede en muchos estados de Estados Unidos, Uruguay,
Portugal, Países Bajos y muchos otros, es que está en curso una regulación del consumo
recreativo de la marihuana en términos similares a lo que se definió para el alcohol y el
tabaco.
En la Organización Mundial de la Salud se discute reclasificar la marihuana para enmendar el
error de haberla ubicado en la lista 18 de sustancias más peligrosa. Esa reclasificación se ha
asumido en muchos países en donde se ha dejado de considerar el THC como un sicotrópico
de alta adicción y peligrosidad. Hay suficiente literatura científica que muestra que los riesgos
para la salud individual y el bienestar colectivo son en el caso de la marihuana recreativa
insignificantes frente al alcohol, el tabaco o las anfetaminas, para no hablar de los opiáceos
que se consideran hoy epidémicos en Estados Unidos9.
La ‘Alianza interparlamentaria para transformar la política de drogas’ presentó el proyecto de
acto legislativo el pasado mes de septiembre y ya fue aprobado en primer debate. La iniciativa
es promovida por 35 representantes y senadores de distintos partidos y movimientos como
Armando Benedetti y Roy Barreras (La U), Temístocles Ortega y Richard Aguilar (Cambio
Radical), Luis Fernando Velasco (Partido Liberal), Gustavo Bolívar (Colombia Humana), Iván
Marulanda y Antonio Sanguino (Alianza Verde), Alberto Castilla, Navas Talero (Polo
Democrático), Aida Avella (UP) y Feliciano Valencia (MAIS).
Según Gustavo Bolívar, los tres “objetivos básicos” del proyecto de ley son
7 Por vía de ejemplo la producción de celulosa para papel, fibras textiles, biocombustibles, lubricantes, plásticos
vegetales, materiales de bioconstrucción, aislantes, piezas plásticas y textiles para automóviles, forraje para animales,
biomasa para calefacción, jabón, champú, pinturas y barnices. Ver: “Usos industriales de la marihuana” en:
https://www.taringa.net/+ecologia/usos-industriales-de-la-marihuana_12tmmb, consultada el 15 de noviembre de
2019.
8 Convención Única de 1961: Lista I: Sustancias muy adictivas y de probable abuso y precursores que se pueden
convertir en estupefacientes igualmente adictivos y de probable abuso. (ej, cannabis, opio, heroína, metadona, cocaína,
hoja de coca). Lista II: sustancias que son menos adictivas y cuyo uso indebido O ABUSO es menos probable que los de
la lista I. Ej (codeína).
9 Sobre este tema abunda la documentación tal como lo señala el exministro y hoy rector de la Universidad de los Andes
Alejandro Gaviria. Ver: RCN Radio, 5 de noviembre de 2019, “Alejandro Gaviria insiste en abrir debate de legalización
total de marihuana”, en: https://www.rcnradio.com/politica/alejandro-gaviria-insiste-en-abrir-debate-de-legalizaciontotal-
de-marihuana, consultada el 15 de noviembre de 2019.
8
Primero, quitarle el negocio de las manos a los narcotraficantes; segundo, proteger la vida y la
salud de los consumidores; y tercero, generar ingresos para el país de los que buena parte irán
a la lucha, prevención y educación en todo tipo de consumo, campañas que hoy no existen10.
Por su parte el senador Iván Marulanda afirmó que la iniciativa legislativa se relaciona con el
respeto a los derechos humanos y la salud pública. Agregó el senador de la Alianza Verde que:
Colombia, con toda esta política prohibicionista, lo que ha hecho es entregar la economía
colombiana a las economías criminales. En la medida en que logremos ir regularizando el
comercio de las sustancias sicoactivas, vamos a arrebatarle el negocio a los criminales y las
mafias, para que la vida no esté regularizada por las balas, ametralladoras y las bombas11.
En el proyecto de ley se crea el Instituto Colombiano para la Regulación del Cannabis (Icoreca)
y entre otras medidas se autorizan dispensarios de marihuana, clubes cannabicos sin ánimo
de luro, sitios web a cargo del gobierno. Se mantiene la prohibición de venta a menores de 18
años y la oferta en centros educativos que promuevan el consumo entre la juventud, niños
niñas y adolescentes. Se establecen impuestos al consumo adulto y medidas preventivas
contra el abuso de consumo y la drogadicción. En ese sentido en la iniciativa se destina «el 50
% de los recursos del “impuesto al cannabis para uso adulto” a la implementación y diseño de
estrategias para prevenir el consumo12.
Regulación, sustitución de usos y de ingresos en lugar de guerra absurda
Los cultivos de marihuana que hoy existen en el Cauca abastecen buena parte de la demanda
actual, pero a diferencia de lo que ocurre en otras regiones cultivadoras aquí se ha
concentrado la violencia armada contra las comunidades indígenas y campesinas. Ante la
escalada de asesinatos y la amenaza a la cultura, autonomía y pervivencia, las respuestas han
sido radicales desde las autoridades de los Cabildos indígenas que se inclinan por la
prohibición de nuevos cultivos y su progresivo y concertado desmonte. Desde el gobierno la
respuesta ha sido enfocarse a la estrategia militar de control territorial contra los llamados
grupos armados organizados residuales que son señalados como los responsables de los
asesinatos, y combinar el despliegue militar con un plan social para el Cauca.
En los diálogos que se vienen realizando en las comunidades étnicas y campesinas del Cauca
se hace la distinción entre las respuestas de emergencia a la ola de violencia y las estrategias
de mediano y largo plazo frente a los cultivos y el tráfico de marihuana. Es cierto que son
dimensiones relacionadas, pero también que se puede lograr un desescalamiento de la
violencia en términos aceptables para las comunidades y evitando que el Norte del Cauca y los
territorios de las comunidades se conviertan en escenarios de la absurda guerra antidrogas.
Un criterio rector puede ser la concertación de planes de reconversión económica con
sustitución de ingresos, combinado con la flexibilización en lo relacionado a los cultivos de
marihuana y tolerancia en la fase de transición hacia la producción legal medicinal y la
regulación del consumo recreativo.
10 Kienyke.com, 19 de septiembre de 2019, “Proyecto de ley para venta de marihuana recreativa”, en:
https://www.kienyke.com/politica/marihuana-recreativa-colombia, consultada el 15 de noviembre de 2019.
11 Ibídem.
12 Artículo 27 del Proyecto “Por medio del cual se establece un marco de regulación y control del cannabis de uso adulto,
con el fin de proteger a la población colombiana de los riesgos de salud pública y seguridad asociados al vínculo con el
comercio ilegal de sustancias proactivas y se dictan otras disposiciones”, disponible en:
https://www.acciontecnicasocial.com/proyecto-de-ley-para-regular-cannabis-recreativo-de-uso-adulto-en-colombia/,
consultada el 15 de noviembre de 2019.
9
La otra dimensión es la de reducción y superación de la violencia armada. Las comunidades
están elaborando protocolos especiales para proteger sus territorios ante la presencia de
grupos armados. Esos protocolos se basan en criterios irrenunciables de defensa de derechos
de autonomía, soberanía territorial, jurisdicción especial, prohibición del uso o tráfico de
armas en los resguardos, proscripción en sus territorios de laboratorios de cocaína y de
campamentos de armados para actividades criminales, defensa de la cultura y la cosmovisión,
y afirmación de la autoridad de los Cabildos y del papel pacífico y defensivo de la Guardia
Indígena al interior de los territorios.
Las Guardias Campesinas y Cimarronas completamente subordinadas a sus organizaciones
comunitarias tienen criterios similares a las indígenas, aunque moduladas por sus relaciones
con el territorio y referentes específicos de legitimidad y legalidad.
Es evidente que la acción no violenta y masiva de las comunidades contra la agresión de
grupos armados significa una poderosa fuerza disuasiva y moral y al mismo tiempo que tiene
límites frente a niveles superiores de violencia indiscriminada. En teoría por fuera de la
propiedad privada colectiva étnica y comunitaria, el control de la presencia y movilidad y
conductas criminales le corresponde a la fuerza pública. Esto significa que la incautación de
cargamentos al narcotráfico en las vías públicas debería ser función de la policía. La presencia
de grupos con armamento de combate y uso privativo de las Fuerzas Armadas justifica que la
acción de la policía este acompañada por el ejército y al mismo tiempo debería circunscribir la
función militar a operaciones complementarias, defensivas y sin afectar los derechos
territoriales y humanos de las comunidades.
Un tema sensible a considerar y regular desde las comunidades es el de los límites de la
actuación de la fuerza pública cuando grupos armados ilegales que atentan contra la
población se refugian en territorios colectivos o en predios de propiedad privada de
campesinos y otros pobladores rurales. En lo que se refiere a propiedad privada individual y
de personas jurídicas existen normas sobre fragancia y límites impuestos por la prioridad
absoluta de protección de la vida, la integridad y los bienes de las personas. En este texto no
se pretende profundizar en este asunto, pero sí llamar la atención sobre la necesidad de
abordarlo abiertamente y definir desde las comunidades los protocolos pertinentes a la luz de
la defensa de sus derechos y del marco constitucional y legal vigente.
Diálogo y concertación para crear una economía de cannabis regulada y para
desarticular la violencia
La violenta disputa territorial por rentas y rutas para el tráfico de marihuana en el Cauca, han
activado el debate nacional sobre la regulación de la marihuana para usos medicinales y
recreativos. El proyecto de acto legislativo del uso adulto del cannabis y la normativa que
permite su uso medicinal y científico, propician escenarios para un nuevo diálogo nacional
que considere todas las esferas del tema incluida la revisión de normas sobre el control de la
llamada “dosis” personal que ha merecido apasionados enfrentamientos de posiciones.
Este inevitable debate debe partir de rechazar la idea de escalar en Colombia y en el Cauca
una estrategia de guerra prohibicionista y de tratamiento militar con “licencia para matar” a
los criminales y a mafiosos narcotraficantes asociados a este negocio.
10
En la agenda de este diálogo es urgente contrarrestar la estigmatización a las mujeres y
pequeños cultivadores y avanzar rápidamente en la aprobación de normas de tratamiento
diferencial y descriminalización de esa actividad que realizan los micro minifundistas.
En la gobernación del Cauca, con el apoyo de todos los partidos políticos y congresistas que
han participado en las reuniones con centenares de pequeños cultivadores, se ha avanzado en
un programa que se denomina “la cadena de valor de la marihuana” y en el mismo sentido han
trabajado propuestas varios alcaldes del Norte del Cauca. Estas iniciativas pueden ser punto
de apoyo para concertar medidas de política pública con “sentido común” como lo expresó el
senador Iván Marulanda de la Alianza Verde13.
En la reunión del Consejo Departamental de Seguridad realizada en Santander de Quilichao en
octubre de 2019, Indepaz le presentó a las autoridades civiles y militares, también a los
delegados de los órganos de control, la propuesta de impulsar estas deliberaciones y
considerar la formulación concertada y consultada de un “Programa de alternativas de uso y
de sustitución de variedades, cultivos e ingresos” para afrontar los conflictos alrededor de la
marihuana y aislar a los grupos violentos. En este camino pueden aportar mucho los alcaldes,
concejales, diputados y el nuevo gobernador, en una confluencia de propósitos con las
organizaciones sociales, gremios, empresas, asociaciones de pequeños productores que
permita al Cauca salir del círculo infernal de guerras y militarización.