Diego Otero Prada

Los voceros del gobierno nacional y los economistas del FMI y de la OCDE a través de su secretario el neoliberal mejicano, el señor José Ángel Gurría, vienen lanzando frases de elogio al modelo colombiano, fuente de bajo crecimiento, alto desempleo e inequidad en todos los frentes. Igualmente, el periódico El Tiempo viene hablando maravillas de la economía colombiana. Nadie quiere ver la realidad, creen que negándola no van a existir movimientos como los de Ecuador, Chile, Haití, Honduras, Panamá, Irak, Argelia, Líbano, Cataluña.

El señor Gurría hace predicciones de que la economía colombiana crecerá 3,4% en 2019. En lo que va del primer semestre de 2019, la tasa de crecimiento fue de 3,0%. Para que se termine el año con una tasa de 3,4%, en el segundo semestre la economía colombiana debe crecer alrededor de 3,8%, lo cual no se ve probable.

Con el modelo macroeconómico Avanzar desarrollado juntamente con el economista Juan Gustavo Villamarín, hemos realizado unas nuevas simulaciones a comienzos de octubre para los años 2019 y 2020 con los resultados que se muestra en el cuadro adjunto.

Para 2019 prevemos un crecimiento alrededor de 2,9% con alternativas de un crecimiento bajo de 2,6% y uno alto de 3,2%.

Para 2020 se estima una leve mejoría, con un crecimiento previsto de 3,05% dentro de un rango de 2,75% y 3,25%.

Estas estimaciones señalan que la economía colombiana todavía tendrá un pobre desempeño, lo que incidirá negativamente en el empleo y en el bienestar de los colombianos.

Crecimientos de la economía colombiana en 2019 y 2020

%

Año Crecimiento estimado bajo Crecimiento previsto Crecimiento estimado alto
2019 2,6 2,9 3,2
2020 2,75 3,05 3,25

Las recetas de la OCDE para superar este pobre desempeño son equivocadas y condenadas al fracaso.

Propone salarios diferentes por regiones y edades, 75% del salario mínimo para los jóvenes, receta que defiende ANIF. Esta propuesta está dentro de la idea neoliberal que hay que bajar los salarios para promover el crecimiento y el empleo. Para la OCDE el problema es de costos por el lado de la oferta. Ya con Keynes y con los postkeynesianos se ha mostrado teórica y empíricamente que el factor fundamental es la demanda, no la oferta como se afirma por los economistas ortodoxos, según la Ley de Say, que dice que la oferta determina la demanda. No, es al contrario la demanda determina la oferta. Solamente en caso extraordinarios pueden existir problemas de oferta, como en Cuba en el sector azucarero que hay que invertir en capital ya que el equipamiento de las centrales es anticuado y antieconómico.

La reducción de los salarios no da lugar ni a crecimiento ni a empleo. Este se determina en el mercado de bienes y productos. El efecto de una reducción o alza en los salarios se refleja en la distribución de ingresos entre trabajo y capital. Como normalmente los precios se determinan como un mark up o sobrecosto sobre salarios y costos primarios, si el mark up no cambia al bajar los salarios, el efecto es un incremento en las ganancias, que no se refleja necesariamente en más inversiones si no existe una demanda. Entonces, ocurre lo que viene dándose que el trabajo pierde participación con respecto al capital y que la distribución de ingresos empeora, que es lo que viene sucediendo desde los ochenta y noventas del siglo pasado cuando el neoliberalismo se impuso en el mundo.

Se dice que el crecimiento de 3,0% y de 3,4% para los optimistas es una maravilla comparado con otros países de Latinoamérica. Sí, 3,0% puede ser mejor pero esto significa que los demás están muy mal. Como se dice, en el país de los ciegos el tuerto es un rey.