Diego Otero Prada

Qué verguenza internacional la del gobierno de Iván Duque al acusar al régimen de Nicolás Maduro  con fotos falsas para tratar de probar que el ELN está refugiado en Venezuela o tiene su retaguardia en este país. Se puede decir que se   trata de falsos positivos que son una costumbre del establecimiento colombiano y sus gobiernos.

Producir documentos, fotos y acciones falsas es parte de la guerra sucia, muy tradicional por los gobiernos de derecha o por los gobernantes de la OTAN, especialmente de los Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Hay muchos ejemplos, como la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en Irak, los falsos ataques con químicos del ejército sirio, la amenaza de Kadafi. Todo forma de la guerra sicológica como parte de la guerra contra los enemigos.

En Colombia ya se volvió parte de la lucha política de la derecha las noticias falsas, las acusaciones calumniosas, los falsos testimonios. Ejemplo notable fue la guerra sucia de los partidarios del no en el plebiscito sobre  los acuerdos de paz.

Pero lo que está haciendo Iván Duque en su guerra de lata intensidad contra el gobierno venezolano, siguiendo las instrucciones de Washington, es una excepción en la política tradicional internacional de Colombia de no injerencia en los asuntos de otros países.  Es lamentable, bochornoso, hicimos el oso mundial.

Señor Iván Duque, deje su obsesión por Venezuela, que en Colombia tenemos muchos problemas y dedíquese a resolverlos.

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