Diego Otero Prada

Una guerra de liberación

La celebración de 200 años de la victoria del Ejército Libertador contra el imperio español fue una guerra de liberación nacional, de las primeras en el mundo, antecedente de las luchas de liberación del siglo XX en África y Asia. De ahí la importancia histórica de este acontecimiento que no hacen referencia los historiadores tradicionales del sistema

La batalla de Tiempa fue clave

En la celebración del 7 de agosto no hubo pueblo, sino militares, burócratas e invitados de la élite. Las organizaciones sociales no aparecieron. No se ha hecho el reconocimiento que merecen los pueblos de Bogotá, de los llanos, de Boyacá y de Santander que tienen mucho que ver con los triunfos definitivos de Bolívar. Por ejemplo la batalla de Pienta del 4 al 7 de agosto en Charalá, en la cual murieron 300 charaleños a manos del coronel realista Lucas González pero impidieron que sus tropas pudieran reforzar al Brigadier español José María Barreiro. Es una batalla que hasta ahora comienza a conocerse y dársele la importancia que merece.

La batalla de Boyacá fue el resultado de un proceso

La victoria de Boyacá fue el punto culminante de un proceso que comenzó mucho antes. El mejor antecedente es la Revolución de los Comuneros en 1781, cuyos líderes, el indígena Ambrosio Pisco, Galán, Manuela Beltrán, Lorenzo Alcantuz, Isidro Molina, Manuel Ortiz y otros fueron traicionados por las oligarquías de la época y representantes de la iglesia católica bajo la dirección del Arzobispo Caballero y Góngora. Vienen después hombres como Carbonell, Antonio Nariño, Francisco Miranda y muchos otros combatientes de Venezuela y la Nueva Granada. Y por supuesto el genio de Simón Bolívar con su tenacidad y conciencia de la necesidad de liberarnos del yugo español, un líder menospreciado por los lanudos de Santa Fe de Bogotá de la época y hoy por la derecha colombiana.

El pueblo el protagonista olvidado

Pero detrás de estos caudillos estaba el pueblo de Bogotá, dirigido por Carbonell en 1810, los comuneros, los indígenas, los esclavos, los afro colombianos, los campesinos, los artesanos y las capas urbanas pobres. Pero, eso sí, estuvo invitado el jefe del Comando Sur de los Estados Unidos. Que desaire para Bolívar que organizó el Congreso de 1826 en Panamá para crear una unión de países latinoamericanos para enfrentar a los Estados Unidos y hoy se le da una importancia máxima al jefe encargado de vigilar a Latinoamérica, desde se han coordinado y dirigido ataques y subversiones contra gobiernos de la región.

La independencia cumplió un papel progresista

Sabemos muy bien que la revolución de la independencia fue aprovechada por los terratenientes, los burócratas, los abogados y los caudillos militares para su propio interés de clase. Fue un reemplazo de los españoles por los criollos, pero la explotación continuó para beneficio de estas élites. A pesar de esto, cumplieron un papel progresista ya que la liberación nacional era necesaria.

La historiografía académica tradicional solo habla bellezas de la élite criolla, sin mencionar sus orígenes de clase burguesa y pequeño burguesa. No se menciona mucho de su apropiación total del poder sin ninguna representación de otras clases.

Bolívar y los Estados Unidos

Los historiadores del sistema olvidan hechos de Bolívar, o no les dan la importancia debida, como la autonomía que veía Bolívar obligatoria con respecto al imperio estadunidense, que consideraba sería la segunda liberación, hoy más vigente que nunca, aunque para la época de Bolívar no se preveía lo que sería al final del siglo XIX el comienzo de la era del imperialismo estadunidense.

La élite colombiana es pro estadunidense

Es muy conocido en Latinoamérica y el mundo que la élite colombiana es una de la más pro americana del mundo. Es una élite anti latinoamericana, entregada a los Estados Unidos hasta la locura. No es una élite nacionalista, sino sometida a los diferentes gobiernos de Estados Unidos, sean demócratas o republicanos.

Hoy la élite colombiana está en una alianza muy fuerte contra Venezuela. Aunque no lo dicen, por sus acciones y manifestaciones estarían de acuerdo con una intervención militar. Juegan con candela y no les importa.

Señores de la élite colombiana, acuérdense, los Estados Unidos no tienen amigos sin intereses.

No hay duda que existe una comunidad ideológica entre el trumpismo, el bolsonarismo y el uribismo-duquismo. Los movimientos que representan son de extrema derecha, anti venezolana y anti todo lo que huela a progresismo, izquierda y liberación social y sexual.

Medallas para del pueblo

Hay que celebrar el bicentenario deconstruyendo dentro de la tradición pos modernista el discurso oficial. Nada de medallas para generales, gobernadores y el acalde de Bogotá. Medallas para las organizaciones sociales, para los sindicalistas, para los charaleños, para los llaneros, para los boyacenses, para los indígenas, para los líderes populares, para el pueblo llano Por supuesto para los genuinos libertadores del pueblo como Bolívar, Nariño, Miranda, Sucre, Carbonell, Galán.