Diego Otero Prada

Se ha comentado por la derecha y el centrismo en Latinoamérica y Europa que la actualidad es la era de los gobiernos de derecha, que pasó la ola de gobiernos progresistas, especialmente en Latinoamérica.

La realidad es más variada. Perdió la izquierda en Brasil pero ganó en México. En Panamá ganó el partido de los torrijistas. En Salvador perdió la izquierda pero en Honduras hay un fuerte movimiento progresista. En Ecuador el correísmo fue traicionado pero las fuerzas de Correa se mantienen fuertes.

Pero el cambio más grande se va a dar en Argentina. Las primarias que se realizaron el domingo 11 de agosto, llamadas Paso, en que el voto es obligatorio, significaron una derrota estruendosa para la derecha macrista. La dupla Fernández- Fernández obtuvo 47,0% de los votos contra 32% del macrismo, diferencia tan grande que nadie se imaginaba. Difícil que para las elecciones de la primera vuelta de octubre estos resultados se modifiquen de tal manera que el macrismo gane. Más bien, si las fuerzas de centro izquierda superan el 45% ganan  en esta primera vuelta. Esto es lo más probable. 

En octubre también tendrán lugar elecciones en Uruguay y Bolivia. La situación para el Frente Amplio de Uruguay es difícil. Aunque se pronostica que en la primera vuelta obtendrá la mayor votación, para la segunda vuelta la unión de las derechas puede ganar. En Bolivia hay más posibilidades de que gane Evo Morales, hoy casi 40,0% en las encuestas.

Sin embargo, la importancia de Argentina es muy grande  por su peso económico, de población y político. Se va a formar una dupla poderosa México- Argentina, que cambiará la situación política en el continente. Argentina no se plegará al grupo de Lima ni a Estados Unidos en su lucha contra Maduro. Una sorpresa muy favorable para Venezuela que debilitará a la oposición de derecha.

Argentina es un ejemplo de las luchas populares, de los sindicatos, de las organizaciones sociales y del peronismo progresista que supieron unirse y mantener desde un principio la presión, crítica y movilización contra las políticas de Macri y del Fondo Monetario Internacional que han destruido a Argentina. Es un fracaso, también, estruendoso de este organismo de la élite capitalista mundial.  Qué diferencia con el gobierno de Zipras en Grecia que se entregó a las potencias financieras y el resultado ha sido que fue derrotado en las elecciones de agosto pasado, castigado por el pueblo por aplicar políticas de austeridad.

Lo de Argentina es un ejemplo para las fuerzas progresistas de Colombia para que se unan para las elecciones de octubre y las legislativas y presidenciales  en 2022. Que dejen los egos  los dirigentes políticos progresistas, que se dediquen a construir un poderoso movimiento de izquierda, con  líderes de avanzada, no con tibios centristas con quienes no se llega a nada. No tiene sentido entregar los votos a candidatos neutros, con sesgo neoliberal, y amigos del establecimiento,  favoritos de grupos poderosos.