Diego Otero Prada

Resultados económicos del primer trimestre de 2019

El DANE publicó el día 13 de mayo de 2019 los resultados del crecimiento del Producto Interno Bruto- PIB del primer trimestre de 2019 que  comparado con igual trimestre de 2018  da una tasa de  crecimiento de 2,8%, igual al valor del último trimestre de 2018.

El crecimiento de este primer trimestre de 2019 es decepcionante  y va contra todas las afirmaciones que ha venido haciendo  el gobierno que 2019 iba a ser el quiebre para una cifra en el año de 3,5%. Es increíble que después de este resultado el Presidente Duque y su Ministro de Hacienda sigan hablando todavía de que el crecimiento de 2019 va a ser precisamente de este valor. Para que esto ocurra, el crecimiento promedio  de los próximos tres trimestres debe ser por lo menos de 3,7%,

Según las series originales, sin corrección por efecto estacional y de calendario, los sectores agropecuario y de industria manufacturera aumentaron a tasas anuales de 1,4% y 2,9%, lo que significa que continúa el estancamiento de los sectores productivos. Fuerte caída experimentó la construcción con un valor negativo de -6%.  Como ha sido normal crecieron con  tasas aceptables el comercio, comunicaciones  y  servicios financieros. Minas y canteras se recuperó con una tasa de 5,3%. El resto de los sectores crecieron a tasas positivas pero menores a 3,5%.

Al analizar por componentes de la demanda agregada, las tasas de crecimiento del primer trimestre de 2019 comparadas con las del primer trimestre de 2018, sobresale el bajo valor de  las exportaciones con un aumento de 3,6% en comparación con 13,7% para las importaciones. El consumo aumentó 3,8% y la inversión bruta lo hizo en 2,8%. Este comportamiento del comercio exterior está muy acorde con la continuación de un déficit alto en la cuenta corriente de cerca de 4,5% del PIB.

Con este crecimiento del PIB por debajo de 3,0% el desempleo no va a bajar. El argumento es muy sencillo. Con una tasa de crecimiento demográfico de 1,2% y una productividad laboral de aproximadamente 1,5%, equivalente a 2,8% compuesto, no hay posibilidad de que el desempleo disminuya. Pero si la oferta laboral aumenta más que la tasa  demográfica, la situación es más compleja y el desempleo más bien sube, como está ocurriendo.  Sin embargo, es muy extraño la cifra tan alta de disminución del empleo, cuando se esperaría que se mantuviera constante o con un incremento menor.

El desempleo aumenta

Las cifras de desempleo en marzo y abril de 2019 son decepcionantes. En marzo de 2019 siguió el quiebre de febrero en las cifras de desempleo porque normalmente debía bajar y ocurrió lo contrario, lo que muestra el fracaso del gobierno en combatir el desempleo. Situación similar ocurrió en abril.

En efecto, el desempleo a nivel nacional aumentó en marzo  a 10,8% en comparación con 9,4% en marzo de 2018, la cifra más alta desde marzo de 2013. En abril fue de 10,3% en comparación con 9,5% en 2018.

Pero lo más grave es el valor del desempleo en 13 ciudades y áreas metropolitanas que subió de 10,7% en abril de 2018 a 11,1% en abril de 2019, la tasa más alta desde abril de 2013. En el trimestre febrero-abril la tasa promedio de desempleo en las cabeceras fue de 12% en comparación con 11,1% en el trimestre febrero-abril de 2018.

El desempleo rural que venía disminuyendo, en marzo como en abril subió de 5,1% en febrero-abril de 2018 a 7% en febrero-abril de 2019, la cifra más alta desde 2013.

En valores absolutos el desempleo subió en el período marzo de 2018 a marzo de 2019 en 383 000 personas, los ocupados solamente lo hicieron en 52 000 y los sub empleados aumentaron en 920 000.

En las 13 ciudades y áreas metropolitanas, en marzo de 2019 la situación fue muy pobre. Cayeron los ocupados en 73 000, aumentaron los desocupados en 186 000 y los subempleados subieron en 576 000.

En abril de 2019 la situación del empleo empeoró.  El total de empleados cayó de  22 673 miles en abril de 2018 a 21 814 miles en abril de 2019, una caída de 757 000 personas. En 13 ciudades y sus áreas metropolitanas el empleo bajó de 10 730 miles de empleados en abril de 2018 a 10 632 miles en abril de 2019, una disminución de 98 000 personas, situación que no se producía en el país hace años.

    Pero no deja de ser raro una cifra tan alta de caída en los empleados, porque se esperaría que no cayeran, algo que hace años no se daba. Habrá que esperar las cifras de mayo para ver que pasa y tener conclusiones más firmes.

En conclusión, pésimos meses  para el empleo. El gobierno está fracasando estruendosamente.

Entonces, las cifras del crecimiento del PIB y del desempleo en el primer trimestre de 2019 son negativas y muestran un escenario preocupante.

Perspectivas para 2019 a 2021

Con base en el modelo macroeconómico Avanzar desarrollado en 2017 por Diego Otero Prada y Juan Gustavo Villamarín se han hecho nuevas simulaciones para el período 2019 a 2021, con  resultados  bastante regulares, muy diferentes a las proyecciones del gobierno y otros analistas.

Para 2018 las proyecciones del modelo fueron muy certeras, ya que predecíamos un crecimiento de 2,8%, que fue la cifra que  produjo el DANE.

Para 2019 se calcula un crecimiento promedio  del PIB de alrededor de  2,85% dentro de una banda de un mínimo de 2,65% y un máximo de 3.05%, por debajo del 3,5% que predice el gobierno central. (Cuadro 1).

Para 2020 las perspectivas apuntan a un aumento a 3,21% dentro de una banda de  2,92% y 3,49%. Y  para 2021 las proyecciones son igualmente malas, de un  promedio de 2,9% dentro de un rango de 2,63% y 3,14%.

 Estas estimaciones de las tasas de crecimiento del PIB para 2019, 2020 y 2021 son muy regulares, lo cual lleva a reflexionar que hay plantear nuevas estrategias de desarrollo económico para alcanzar tasas de por lo menos de 4,0%. Todo esto significa  que el mercado laboral no cambiará, que continuaremos con tasas de desempleo por encima de 10,0% y de subempleo de 45%. Pero ninguna de estas proyecciones tiene en cuenta una posible         recesión mundial que necesariamente va a ocurrir.

El Ministro de Hacienda Carrasquilla habla de unas expectativas optimistas para 2019 por la reducción de los impuestos para las empresas, política  que no se ha cumplido necesariamente en otros países. Las afirmaciones del Ministro de Hacienda hablan de predicciones de aumento del PIB de 3,4% a 3,6% que aún son bajas, entonces no se ve cual es el efecto real de bajar impuestos a las empresas que afectan los ingresos del gobierno. Sus proyecciones, además, son simplemente especulaciones  sin bases reales.

Pérdida de crecimiento por suspensión del comercio internacional con Venezuela

Con el modelo Avanzar  se hicieron simulaciones sobre  la pérdida de crecimiento del PIB por  la crisis con Venezuela. Se supuso que pasaría si hubieran continuado las exportaciones netas a Venezuela del orden de 5200 millones de dólares como se venían presentado en 2008.

En otras palabras, la pregunta  es  qué tanto crecimiento  pierde Colombia  por dejar de  exportar a Venezuela la cifra anterior  La simulación con el modelo Avanzar muestra que se pierde anualmente un mínimo de 0,22% del PIB para los años 2019 a 2020. En esta forma, el crecimiento del PIB en 2019 aumentaría a un promedio de 3,07% en lugar de 2,85% y en 2020 se llegaría a 3,43% en lugar de 3,21 si se recuperara el comercio internacional con Venezuela. Pero esta simulación supone un valor constante de exportaciones. Así que la pérdida de crecimiento es mayor que 0,22% (Cuadro 2).

Esto muestra que las políticas que han seguido los dos países han sido muy negativas. Colombia dejó de vender  bienes agrícolas e industriales a Venezuela, y este país perdió la facilidad  de  abastecer sus necesidades en estos bienes a precios competitivos.

La política injerencista de Duque impide que Colombia sea un socio estratégico de Venezuela para beneficio del país. Es increíble que Colombia prefiera seguir los intereses de los Estados Unidos y los países colonialistas europeos antes que los propios. Es un verdadero error económico con repercusiones muy negativas sobre el bienestar de los colombianos. Cientos de miles de puestos se han perdido por esta política irracional. Cómo le falta a la elite colombiana seguir, como en los países desarrollados, la  estrategia de Real Politik que consiste en dirigir las relaciones internacionales según los propios  intereses materiales más que de acuerdo a declaraciones bonitas sobre  democracia y derechos humanos, que para los Estados Unidos y los países  europeos son ideas para justificar sus intereses.  Y nuestros dirigentes han caído en la trampa.

 

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