Create a Joomla website with Joomla Templates. These Joomla Themes are reviewed and tested for optimal performance. High Quality, Premium Joomla Templates for Your Site

Demo

"Ja hem votat" proclaman los catalanes ante el mundo frente al Gobierno de las cargas

REFERÉNDUM DE AUTODETERMINACIÓN

"Ja hem votat" proclaman los catalanes ante el mundo frente al Gobierno de las cargas

Mariano Rajoy y su gobierno utilizaron a fondo todos los resortes a su alcance del aparato de Estado, administrativos, económicos y policiales, para intentar impedir el referéndum. La celebración de la consulta y sus resultados han de marcar, según el gobierno catalán, un punto y aparte en las relaciones de Catalunya con el resto de Europa.

El 90% de los catalanes vota 'Sí' a la independencia, en una jornada que culmina con 844 heridos. /JAIRO VARGAS

BARCELONA

02/10/2017

MARIÀ DE DELÀS

 @mdelasm

El 1 de octubre ha sido una jornada de votaciones en Catalunya, por encima de cualquier otra circunstancia. Así lo han querido sus habitantes. Votaciones en todas las ciudades y pueblos del país, en un referéndum marcado en su convocatoria y desarrollo por la abierta hostilidad del gobierno del PP, la intervención subordinada de la Fiscalía, las decisiones de los tribunales y, sobre todo, por la violencia de la policía española y la Guardia Civil.

Las detenciones de responsables de la Generalitat, los ataques contra sistemas informáticos, los bloqueos de servidores, las requisas de material de fomento de la participación, de papeletas, documentación censal, el cierre de cerca de 140 páginas web, junto a multas millonarias, sanciones y palabras amenazantes de miembros del gobierno central, parecía en algún momento que podían hacer imposible la consulta, pero el consenso social, la determinación del Govern y un esfuerzo organizativo enorme e inteligente han convertido en realidad el deseado referéndum.

Encierro en el colegio Fructuós Gelabert de Barcelona la noche antes del referéndum de independencia de Catalunya. /JAIRO VARGAS

Mariano Rajoy y su gobierno utilizaron a fondo todos los resortes a su alcance del aparato de Estado, administrativos, económicos y policiales, para intentar impedir el referéndum, pero no han podido evitar que al menos 2.262.424 ciudadanos de Catalunya han podido ejercer su derecho al voto. Quedan por contabilizar los sufragios correspondientes a las personas que se han encontrado con sus colegios cerrados o cuyo voto ha sido sustraído por la policia española.

La mayoría independentista se dispone emprender el camino hacia la proclamación de la República Catalana, pero a nadie se le escapa la necesidad del reconocimiento internacional. La celebración de la consulta y la espectacular represión han puesto a Catalunya bajo observación de todo el mundo. El gobierno de la Generalitat, por boca de Oriol Junqueras, ha dejado clara su voluntad de conseguir que lo ocurrido este domingo marque "un punto y aparte en las relaciones de Catalunya con el resto de Europa".

A las cinco de la mañana

La habilidad organizativa se puso de manifiesto con claridad a las cinco de la mañana, cuando grupos formados centenares de personas se concentraron en cada uno de los colegios electorales para defenderlos de la anunciada represión y atender a quienes debían aportar las buscadas urnas y las necesarias papeletas.

El hecho de que después de tantos registros, tantas requisas y tantas detenciones, llama la atención que la policía española y la Guardia Civil no fueran capaces de inteceptar ni una sola de las 6.242 urnas trasladadas a los 2.315 colegios electorales.

La policía española y la Guardia Civil no fueron capaces de interceptar ni una sola de las 6.242 urnas trasladadas a los colegios electorales

Coordinadores admirablemente seleccionados organizaron colegio a colegio a los ciudadanos que habían decidido darse un gran madrugón para responder en positivo a quienes habían solicitado apoyo social.

Antes de la apertura de los colegios, los consellers de Presidència y de Asuntos Exteriores de la Generalitat, Jordi Turull y Raül Romeva, reconocían que habían pasado "días difíciles" pero que el Govern pensaba que se daban las condiciones de celebrar el referéndum de autodeterminación de Catalunya, a pesar de que ya sabían que algunos colegios no podrían abrir.

Para poner remedio a esta insuficiencia y hacer posible que "todos los catalanes pudieran votar" anunciaron que podrían hacerlo en cualquier colegio, gracias a la utilización del conjunto del censo, consultable desde todas las mesas, después de comprobar que cada votante no hubiera emitido antes su sufragio.

Las mesas empezaban a trabajar con correcta metodología. Así lo ha reconocido el grupo de observadores internacionales que trabaja en Catalunya desde hace días.

Ataques policiales

Pero a poco de abrirse los colegios, empezaron los ataques policiales, las agresiones contra los grupos que defendían a los miembros de las mesas, las urnas, los votos, las papeletas, sentados en en suelo o con los brazos en alto. Y los agentes se emplearon con violencia absolutamente innecesaria, gratuita, enfermiza, en diferentes puntos de Barcelona y en diferentes ciudades.

Una vez vistas las primeras salvajadas, el delegado del Gobierno español, Enric Millo, consideró necesario comparecer para decir que el referéndum era una farsa, para descalificar a los Mossos d'Esquadra, y parafrasear una declaración de Mariano Rajoy que a muchos recordó a quienes practican la violencia contra las mujeres: "Nos hemos visto obligados a hacer lo que no queríamos".

Intervención policial en el Institut Ramon Llull de Barcelona / EFE

La policia y la Guardia Civil tenían interés en irrumpir en los colegios electorales en los que estaba prevista la votación de los máximos representantes de la Generalitat, en Sant Julià de Ramis, Sant Vicenç dels Horts y Sabadell. Así lo hicieron, con gran alarde de brutalidad, pegando y rompiendo sin recato, y  tanto Carles Puigdemont, como Oriol Junqueras, como Carme Forcadell, previendo más o menos que así podía ocurrir votaron en otros colegios. No entraba en sus cálculos, ni en los de casi nadie, que la represión llegaría hasta el punto de cargar y apalear a gente indefensa y pacífica de una forma tan desmedida.

Una muestra al mundo de lo que representa cada cual en la España de hoy

Viendo lo que estaba pasando, Junqueras señalaba que se estaba dando una muestra al mundo de lo que representa cada cual, y Forcadell ya decía que "el Estado español será el que deberá explicar al mundo lo que ha hecho hoy en Catalunya ". Lo peor, sin embargo, aún estaba por llegar.

Se empezaban a difundir por todas partes imágenes sangrientas, palizas espeluznantes y testimonios de personas heridas que explicaban los golpes recibidos, las agresiones, empujones escaleras abajo y también la mirada de odio que habían observado en la cara de sus maltratadores.

Entre las personas agredidas se encontraba la propia consellera de Educación Clara Ponsatí, también arrastrada por el suelo sin ninguna contemplación.

Admiración y emoción

Carles Puigdemont hizo una declaración institucional de urgencia para poner de relieve su "admiración y emoción por lo que estaban haciendo los catalanes" y la indignación general ante una "ola de represión enloquecida", a la que se hizo frente con una valentía y un coraje "que nos acompañará para siempre".

En la mayor parte de los colegios electorales se estaba votando con normalidad, con cierto temor a la llegada de los furgones policiales, preparados para esconder urnas con agilidad, en ambiente festivo, mientras desde diferentes ciudades y pueblos seguían llegando imágenes de escenas estremecedoras, de violencia porque sí, indiscriminada, cargas policiales en las que a menudo caían heridas personas mayores, puertas de equipamientos reventadas, lanzamiento de pelotas de goma y gases lacrimógenos.

La Guardia Civil y la policía se enfrentaban incluso a bomberos y Mossos d'Esquadra, cuando éstos intentaban ejercer su oficio de protectores de la seguridad de la ciudadanía. Enfrentamientos que resultaban a veces verdaderamente emocionantes que despertaban gestos de reconocimiento popular.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que por la mañana estuvo en la escuela de su hijo, que daba albergue a un colegio electoral, al acudir a votar acusaba a Mariano Rajoy de "cobarde", de esconderse detrás de policías, jueces y fiscales, y de no saber estar a la altura de sus responsabilidades políticas. Colau ha pedido directamente su dimisión.

La ola de cargas y agresiones policiales parecía que se detenía a la hora de comer, y aunque la conmoción permanecía, debido a la constante difusión de notícias e imágenes sangrientas de cargas en diferentes barrios y pueblos. El flujo de ciudadanos hacia los puntos de votación se detuvo hasta algo más allá de las ocho de la tarde, así como las concentraciones de apoyo y de seguridad de las mesas, que no se han disuelto hasta el final del escrutinio.

Turull: "El Estado español es la vergüenza de  Europa"

A última hora de la tarde, el portavoz de Presidència, Jordi Turull, agradecía al "pueblo catalán" el coraje demostrado "en defensa de la democracia". Agradecimiento también a las autoridades de otros païses. Todavía quedaba un buen rato para rezagados, les animaba a votar y también daba cuenta del número de heridos, que finalmente ha sido de 844, 73 de los cuales han presentado denuncia. 

"Es un escándalo internacional", "el Estado español es la vergüenza de Europa".. "Acabará respondiendo ante los tribunales internacionales", ha dicho el conseller.

Al cierre de los colegios electorales el lema popular cambiaba. Se dejaba de gritar "votarem" (votaremos), para proclamar una y otra vez "ja hem votat" (ya hemos votado)

Público

 

Contadores