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Luis Mesina

Manuel Salazar Salvo

27/08/2016

 

la estafa de las AFP. Entrevista

Luis Mesina

En el país irrumpió la indignación, hasta ahora contenida, contra las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que en la práctica han secuestrados los ahorros de los trabajadores para colocarlos al servicio de grandes empresas nacionales y extranjeras. El pasado 24 de julio casi un millón de trabajadores y sus familias marcharon en 40 ciudades del país para manifestar su bronca contra el sistema que legaliza el robo a gran escala y condena a los trabajadores a recibir pensiones miserables al final de sus vidas. Las marchas -que sorprendieron a los políticos- fueron convocadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP.

Su vocero nacional es el dirigente sindical Luis Mesina Marín, secretario general de la Confederación de Sindicatos Bancarios y de la Federación de Sindicatos del Banco Santander, y presidente del sindicato nacional de ese banco. Fogueado en la lucha social, Mesina estudió en el Instituto Superior de Comercio y en el ex Pedagógico. El año 2000 fue vicepresidente de la CUT, cargo al que renunció denunciando actos de corrupción del entonces presidente, Arturo Martínez (PS). Ha participado en diversos intentos de reagrupación social y política de la Izquierda chilena, como la Fuerza Social y Democrática. La Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP ha convocado a una nueva movilización para el 21 de agosto.

Mesina dice que la Coordinadora viene trabajando un plan de actividades desde hace tiempo. Pero lo más que había logrado era reunir a unas ocho mil personas. El 10 de diciembre del año pasado la Coordinadora logró movilizar protestas en diez ciudades. “Pero en Santiago no pasó de siete mil personas”, agrega. “Más tarde se tomó la decisión de probar con una protesta familiar. Hubo convocatorias dirigidas a distintos grupos que simpatizan con la Coordinadora, pero que no forman parte de ella. En Arica, Antofagasta, Copiapó, Concepción y Valdivia, los compañeros y compañeras se desplegaron trabajando intensamente. Finalmente, se decidió hacer las marchas un día domingo, el 24 de julio y darle un carácter familiar. Para nuestra alegría comenzaron a surgir centenares de flyers, volantes, etc. y se empezó a difundir la convocatoria por las redes sociales con mucha fuerza. De pronto, se destapó el escándalo de la pensión de Myriam Olate, la ex esposa del diputado socialista Osvaldo Andrade, y se produjo una indignación gigantesca en todo el país que se reflejaba en las redes sociales. Nacieron nuevos grupos y movimientos de indignados con las AFP, que se sumaron a las convocatorias locales, regionales y nacional.

Esos colectivos y grupos hacen su trabajo movilizador por su propia cuenta. Convocan para el día señalado pero con sus propios mensajes y creatividad, impulsados por la presión de las redes sociales. Los indignados presionaron en las redes, por Facebook, Twitter y otras plataformas difundieron fotos, videos, informativos, afiches, algunos con mucho humor. Aparecieron el Movimiento Indignados Anti-AFP y muchos más… Son expresiones diversas de diversos colectivos. A través de Internet se multiplican formas de relación y de unidad de propósitos. Es gente cansada de la corrupción y de la impunidad. Eso se expresó claramente e inundó las redes y generó una explosión de bronca que todavía es imposible dimensionar. Creo que la pensión millonaria de la ‘socialista’ Olate gatilló esa bronca. Pero ocurrieron otros hechos: se difundió que había cambiado la tasa de mortalidad por parte de la Superintendencia de Pensiones, lo que implicaba alargar la expectativa de vida y aumentar los años para jubilar. En la práctica, una rebaja del 2,2% de las pensiones. Una decisión arbitraria, brutal, para una población ya muy castigada. Esto fue echarle bencina a la hoguera. Se agregaron las denuncias de corrupción que afectaron al diputado Iván Fuentes, apareció en el baile el senador Patricio Walker, que representa a esa casta aristocrática y corrupta que se ha adueñado de la política. Muchos chilenos pensaron: ‘¡Ya es el colmo!’”.

Luis Mesina añade: “En Chile se está agudizando la lucha de clases que algunos creen que es un invento marxista. Y la última semana se conoció que 45 directores de las AFP se repartieron 3.200 millones de pesos por concepto de dietas, por asistir a una reunión semanal de los directorios. Indignante… Todo esto es un caldo de cultivo que ha hecho que los trabajadores reaccionen indignados por la injusticia social que reina en el país”. Le entrevistó para Punto Final Arnaldo Pérez Guerra

La CUT esta como ausente....¿Cuál ha sido el papel en esta protesta de la CUT, la Anef o el Colegio de Profesores?

Ninguno, aunque muchos afiliados a esas organizaciones se sumaron a las marchas y seguramente participarán en las marchas del 21 de agosto. Pero sus organizaciones no son convocantes. Sus dirigentes han estado difundiendo otra cosa en sus redes. Pero la mentira es muy fácil de comprobar. A esta altura esos dirigentes no pueden intentar subirse al carro. Ellos no están en la Coordinadora No+AFP. Sí hay organizaciones de base, dirigentes y sindicatos que pertenecen a la Anef o a la CUT. Lo mismo ocurre con miles de profesores jubilados y activos. Con nosotros participan dirigentes y sindicatos de la CUT en provincias.

Nunca nos habían dado tanta cobertura en la TV, las radios, diarios y medios digitales, como ocurrió después de la marcha del 24 de julio. Aunque la mayoría de esos medios continúan tergiversándonos. Pero el pueblo no se pierde, sabe la verdad, la sufre en carne propia, y sabe muy bien que la CUT no tiene nada que ver con esta enorme movilización. La cúpula de la Central avaló durante mucho tiempo una AFP estatal. Arturo Martínez sigue haciendo seminarios promoviendo esa idea. ¡La burocracia sindical no tiene remedio, no va a cambiar…! Lo que sucedió en la marcha del 24 es expresión de lo que la gente dice en las redes: no queremos a la CUT, no queremos a ningún partido político. La presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, salió apoyándonos. No sabemos si lo hizo de manera oficial pero eso ha generado una confusión muy grande. La gente no quiere nada con esos dirigentes. Asimismo, la reacción contra el senador Alejandro Navarro, que lamentamos, demuestra que la gente no quiere nada tampoco con los políticos. Si a Navarro le hacen eso, hay que imaginarse lo que le harían a los otros políticos que ya no pueden andar por la calle sin recibir insultos”.

¿Hay intentos de robarse el liderazgo del movimiento anti AFP?

Sí, es probable, pero no tienen posibilidad alguna. Los medios pueden levantar una figura, tienen ese poder. Pero el pueblo no les cree, saben que no son los sindicalistas burócratas los que están a la cabeza del movimiento contra las AFP. Hoy aparecen diputados corruptos, dirigentes de la Nueva Mayoría y de la derecha hablando de reformas a la previsión social…Pero ¿quién les va a creer? Todo lo organizamos y lo financiamos nosotros, los permisos, la música… Marchamos más de 750 mil personas en Chile, miles en provincias donde nunca habían protestado contra las AFP. Devela que el país está cansado de cháchara politiquera. La gente gritaba: ‘¡Chile despertó!’. Sin embargo, la respuesta del gobierno fue estúpida. El funcionario que tienen en comisión de servicio con los grandes empresarios, el ministro de Hacienda Rodrigo Valdés, dijo: ‘No hay plata’. Es el mismo que validó las fusiones truchas de AFP y que permite que el Estado deje de recibir 400 millones de dólares por concepto de tributos. Tenemos un desafío gigantesco: sacar de una vez por todas a quienes no cumplen el rol de funcionarios públicos, sino que son representantes del empresariado enquistados en el aparato público. Hay que acabar con este maridaje espurio de empresarios y políticos”.

¿Qué organizaciones sí participan de la Coordinadora No+AFP?

La Confederación Nacional de Funcionarios de la Salud Municipalizada (Confusam), la Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud, la Confederación Bancaria, la Federación de Trabajadores de Walmart, la Confederación de Trabajadores Metalúrgicos, muchos sindicatos grandes de Concepción, como el Sindicato de Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar), el Sindicato de Industrias Chilenas de Alambre (Inchalam), organizaciones del sector público, el Frente de Trabajadores de la Minería, la Unión Portuaria… Los sindicatos de verdad y, lo importante, lo distintivo en este movimiento es que es transversal, que es de hecho, no de derecho, que no tiene dirigentes, sino vocerías. Hoy soy yo, mañana eso cambia. El rol fundamental es responder al planteamiento que nos unifica: No+AFP. Tenemos propuestas, como el sistema de reparto. Si partidos y militantes quieren participar con nuestras condiciones, perfecto. Tenemos un trabajo de años formando opinión contra las AFP y eso nos valida. No tenemos un doble estándar, ni interés por candidatearnos a nada. La Plaza de Los Héroes estaba repleta y de repente me llaman y me dicen que la marcha aún venía más allá de San Isidro. Y nuestro audio no se escuchaba más allá de dos cuadras… Fue muy emotivo, se cantó la Canción Nacional y ‘El pueblo unido’: a algunos no les gustó porque se identifica con la política, la Izquierda, pero mucha gente lloraba cantando. Al bajar del escenario, se nos acercaba gente a felicitarnos, diciendo: ‘Por fin estamos en la unidad’. Esto tiene dos lecturas: lo importante de la lucha y el que nos demos cuenta que la gente está desesperada. Desolación es lo que hay, y es porque todo se ha traicionado cuando se llega al poder, la gente no cree... No hay construcción colectiva, y es lo que hace falta. Tiene que haber un movimiento, no un sujeto. Hoy tenemos una posibilidad histórica: el pueblo pide a gritos organización y es necesario construirla en todas partes”.

¿Qué viene ahora?

Sumar a la mayor cantidad de gente y cambiarse al Fondo E, porque si una amplia mayoría nos cobijamos en ese fondo, no podrán especular como lo hacen hoy en el mercado bursátil y utilizar esos recursos para colocar directores, financiar a los bancos, Isapres, el retail, etc. Tendrían que invertir en renta fija, en papeles del Estado y, en consecuencia, el negocio de las AFP colapsa de inmediato. Si un 80% de los trabajadores se cambia, colapsan. Esa es desobediencia civil, un acto pacífico de rebeldía.

El 10 de agosto realizaremos una jornada de difusión, educación y propaganda, que va a culminar a las 21:00 horas con una protesta popular, un cacerolazo en las poblaciones y plazas del país. Tendremos distintas actividades: mitines de propaganda frente a las AFP, para que la gente no se deje embaucar por los cantos de sirena de que que van a modificar el sistema. ¡Pamplinas! El domingo 21 de agosto convocamos a la segunda marcha familiar en todo el país. En las redes se empezó a decir que lo del 10 de agosto es organizado por la CUT. Es falso. La Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP hace siempre, los días 10 de cada mes, jornadas de propaganda, porque es el día en que los empleadores tienen que depositar en las AFP las platas que descuentan a los trabajadores. Es una fecha simbólica: el día que nos roban”.

 

Las AFP: motores del “modelo” chileno

Manuel Salazar Salvo

En el primer semestre de 1978, en las oficinas de Odeplan y dirigidos por Roberto Kelly, un grupo de jóvenes economistas trabajó por varios meses en un plan para reformar el sistema de previsión chileno. Cuando estuvo terminado, fue difundido entre los miembros de la Junta Militar y los ministros. Hubo algunas reacciones indignadas. En el proyecto se aumentaba la edad de jubilación, se terminaban las causales de pensión que no fueran edad o invalidez extrema y se anulaban las pensiones que hubieran sido concedidas por motivos distintos de los nuevos. Varios ministros amenazaron con renunciar si se aprobaba el plan de Kelly. Era evidente que decenas de miles de pensionados reaccionarían iracundos frente a esos cambios. La Junta decidió guardarlo.

Al promediar el año, Roberto Kelly, capitán de navío en retiro, ex ejecutivo del grupo Edwards y uno de los asesores más cercanos de Agustín Edwards, asistió al encuentro anual de la Facultad de Economía de la Universidad Católica. Allí escuchó una charla de un joven que había sido el mejor alumno de su promoción y que en vez de acudir a perfeccionarse en Chicago lo hizo en Harvard. El joven afirmó que era posible alcanzar el desarrollo por medio de una economía liberal y tecnificada. Kelly quedó impresionado y lo invitó a repetir su conferencia en el edificio Diego Portales, sede del gobierno militar.

El joven conferencista era José Piñera Echenique, trabajaba como asesor personal de Manuel Cruzat, cabeza del principal grupo económico del país, y era editor del Boletín de la Colocadora Nacional de Valores, reputado informe económico que circulaba restringidamente.

Piñera repitió sus conceptos ante la Junta Militar, el gabinete en pleno y varios altos mandos de las fuerzas armadas. Varios meses después, a fines de diciembre de 1978, fue nombrado ministro del Trabajo con la misión de enfrentar la amenaza de un boicot sindical internacional y reformar el sistema previsional. Kelly, por su parte, fue designado ministro de Economía.

José Piñera debería apoyarse en Odeplan para preparar su reforma y al frente de aquella Oficina de Planificación Nacional fue puesto Miguel Kast. También fueron escogidos dos asesores directos para ayudar a Piñera: Hernán Büchi y el abogado Roberto Guerrero.

Piñera se abocó a frenar el boicot y diseñó lo que fue conocido como el Plan Laboral. Dos decretos leyes pusieron en marcha su estrategia. Se estableció la libertad de reunión de los trabajadores y la libertad de afiliación y cotización. Pocos meses después, a fines de junio de 1979, fue promulgado el Plan Laboral completo, que implicó la disolución del Código del Trabajo. En esos mismos días Piñera anunció que en los próximos meses entraría en vigencia la reforma previsional. En Odeplan, en tanto, la tarea específica de elaborar el nuevo sistema de jubilación estaba a cargo de Martín Costabal.

El Plan Laboral y la reforma previsional provocaron una fiebre neoliberal en todas las esferas del gobierno militar: se decretó la libertad de tarifas profesionales; se liberaron los controles sobre las cepas vitivinícolas; se eliminaron las trabas al crecimiento urbano; se iniciaron los primeros planes pilotos para privatizar la salud; y Corfo reinició sus privatizaciones, entre otras muchas medidas. Era el momento esperado por Piñera para plantear su teoría de “las siete modernizaciones”. Todo fue impuesto por la fuerza, sin consultar a nadie.

Puesta en marcha del sistema de AFP

El 4 de noviembre de 1980, casi dos meses después del fraudulento plebiscito que le dio el título de “presidente” por ocho años y aprobó la Constitución de la dictadura militar, el general Augusto Pinochet promulgó la reforma previsional. Seis meses más tarde, el 11 de mayo de 1981, nacieron formalmente las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Desde ese instante los recursos de los trabajadores chilenos para su jubilación se traspasaron al sistema privado, específicamente a los grupos económicos, mediante licitaciones públicas. Las primeras AFP fueron:

Provida: Propiedad en un cien por ciento del grupo Cruzat-Larraín a través de las empresas CCU, Copec, Colocadora Nacional de Valores y otras. Al 30 de abril de 1984, su directorio incluía a Manuel Cruzat, Fernando Larraín, Juan Braun Lyon, Jorge Cauas y William Thayer.

Santa María: Sus accionistas principales eran el Banco de Chile y un consorcio transnacional de seguros. En la práctica, su principal dueño era el grupo BHC, encabezado por Javier Vial.

San Cristóbal: Su propiedad estaba concentrada en los bancos de Chile (28%), Santiago (13,7%), BHIF (9,7%) y Colocadora Nacional de Valores (8%), que pertenecían a los grupos de Cruzat y Vial. Porcentajes accionarios menores tenían los grupos Edwards, Errázuriz, Cueto, Luksic y Comandari. Era presidida por el ex ministro de Trabajo, Patricio Mardones.

El Libertador: En su totalidad pertenecía al grupo económico que dirigía Agustín Edwards.

Alameda: Sus grupos de control originarios fueron Cruzat-Larraín y Soza Cousiño.

Invierta: El 50 por ciento de las acciones pertenecía al Banco de Concepción y otro 40 por ciento al grupo de Francisco Javier Errázuriz, a través de distintas empresas. El 10 por ciento restante era del Banco de Fomento de Valparaíso.

Summa: Sus grupos de control eran los Matte, los Angelini y los Luksic.

Planvital: El 50 por ciento de las acciones pertenecía al Banco de Concepción y la otra mitad al grupo Errázuriz.

Concordia: Pertenecía al grupo económico que controlaba la Financiera Ciga. Accionistas minoritarios eran el Banco Austral, Rubén Cruz Ponce, Hernán Dávila Echaurren y el grupo Errázuriz.

Cuprum: Perteneciente a los supervisores del cobre.

Magister: Propiedad del Colegio de Profesores de Chile A.G. y a otras instituciones gremiales.

Habitat: Su principal accionista era la Sociedad de Inversiones y Servicios La Construcción S.A., vinculada a la Cámara de la Construcción. Otros accionistas eran algunas empresas constructoras y Modesto Collados, ex ministro de la Vivienda del presidente Eduardo Frei Montalva y de la dictadura militar.

Cambian las reglas

Al llegar la primavera de 1984 las AFP ya habían acumulado fondos por más de 1.300 millones de dólares y las consecuencias del terremoto financiero de 1983, que afectó principalmente a los bancos y a los grupos económicos, llevó a la dictadura y a los civiles neoliberales que la apoyaban a modificar las normas regulatorias de la inversión de los fondos previsionales. Un equipo encabezado por Juan Ariztía Matte, superintendente de AFP, se abocó a elaborar rápidamente un cuerpo legal que autorizaba a invertir parte de los fondos para jubilación en acciones de empresas del Estado y luego, a partir de 1986, en empresas privadas. Ariztía, “Chicago boys”, quien estuvo en ese cargo entre 1980 y 1989, es el padre de Rafael Ariztía Correa, un joven ingeniero civil industrial de la UC que se formó en los negocios en Bancard, al lado de Sebastián Piñera y que en 2011 fue convocado por éste a La Moneda a encabezar una nueva Unidad de Modernización del Estado. Ariztía Correa formó parte de los “Piñera boys” junto a Nicolás Noguera, Juan Luis Rivera y Santiago Valdés, y le tocó coordinar dos de los principales proyectos de Piñera: Mapocho navegable y el Parque Tantauco. En 2009, Ariztía dejó Bancard para ser gerente de finanzas de Celfin. Sin embargo, el destino lo volvió a unir con Piñera: desde su puesto, le tocó monitorear el fideicomiso ciego que el ex mandatario realizó en medio de la campaña presidencial.

Así, en 1985 las AFP empezaron a invertir en las empresas que estaba licitando Corfo y que pasaron rápidamente a las manos de los principales grupos económicos.

En los años y décadas siguientes la propiedad de las AFP fue cambiando y concentrándose progresivamente. Hoy, son seis las que detentan el control total:

Capital: Propiedad del grupo transnacional SURA.

Cuprum: Pertenece a Principal Financial Group, sociedad anónima listada en la New York Stock Exchange de EE.UU., líder global en administración de inversiones, ahorro y pensiones que administra activos por más de 519 mil millones de dólares. Tiene más de 19 millones de clientes y unos 15 mil empleados con presencia en 18 países.

Habitat: La Cámara Chilena de la Construcción controla más del 67 por ciento de la propiedad a través de Inversiones La Construcción Ltda. e Inversiones Previsionales Dos S.A.

Modelo: Es controlada por Inversiones Atlántico Ltda., propiedad de Andrés Navarro Heussler y su familia.

PlanVital: Pertenece a Asesoría e Inversiones Los Olmos S.A., sociedad anónima chilena controlada por la sociedad de Islas Vírgenes Británicas Atacama Investments Ltd., la que directa e indirectamente tiene el 100% de la primera y es, a su vez, controlada por la sociedad italiana Assicurrazioni Generali SpA.

Provida: Es propiedad de la transnacional de seguros MetLife, con presencia en 45 países y posiciones de liderazgo en Estados Unidos, Japón, América Latina, Europa, Asia y Oriente Medio.

Pilar de los grupos

Durante más de tres décadas las AFP han sido un pilar fundamental de los grupos económicos chilenos. Datos recopilados por la Fundación Sol indican que 4,35 billones de pesos -unos 6.000 millones de dólares- están invertidos en siete empresas del grupo Luksic, 3 billones de pesos -unos 4.500 millones de dólares- en sociedades del grupo Matte y otros 2 billones en el BCI. A junio de 2016, las AFP tenían una inversión en empresas nacionales superior a los 65.000 millones de dólares y más de 45.000 millones de dólares en sociedades extranjeras. Sólo en los diez principales bancos chilenos habían colocado más de 31 mil millones de dólares.

Las AFP eligen a unos 60 integrantes de los directorios de las principales empresas del país donde tienen importantes paquetes accionarios. El periodista Daniel Matamala, en su libro Poderoso caballero, da cuenta de algunos de esos porcentajes de propiedad: Cencosud (16,55%), Colbún (17,63%), Endesa (15,33%), Enersis (12,69%) CMPC (11,58%).

Algunas otras empresas donde han invertido son: Falabella, Ripley, La Polar, Salfacorp, Besalco, AquaChile, Cintac, Banmedica, CAP, CCU, Sonda, Banco de Chile, Copec, Madeco, Viña Concha y Toro, Compañía Chilena de Fósforos, Norte Grande, Embotelladora Andina, Forus, Masisa, Corpbanca, Iansa, Entel, SQM, Pampa Calichera, Potasios de Chile, Nitratos de Chile, Oro Blanco, Lan, Vapores y Volcán.

Los directores de las AFP en estas empresas reciben suculentos honorarios. Los dos del Banco Chile -Jorge Awad y Jaime Estévez-, por ejemplo, reciben más de 15 millones de pesos al mes.

El periodista Matamala también publicó una lista de ex ministros y funcionarios de la dictadura que han ocupado sillones en los directores de las AFP. Ellos son Alfonso Márquez de la Plata, Jorge Cauas, Miguel Schweitzer, Alvaro Bardón, Fernando Léniz, Jorge Prado, Sergio de Castro, Miguel Angel Poduje, Luis Larraín, Guillermo Arthur, Martín Costabal y Alvaro Donoso.

Pero no sólo el régimen militar les ha proporcionado ejecutivos. También lo ha hecho la Concertación desde los años 90. Entre ellos figuran Jaime Estévez, Julio Bustamante, Jorge Marshall, Osvaldo Puccio, Hugo Lavados, María Eugenia Wagner, José Antonio Viera-Gallo y Ximena Rincón, actual ministra del Trabajo y Previsión Social,

Luis Mesina

Sindicalista y portavoz de la Coordinadora contra las AFP de Chile.

Manuel Salazar Salvo

Periodista, miembro del comité de redacción de la revista chilena Punto Final.

Fuente:

“Punto Final”, edición Nº 857, 5 de agosto 2016

 

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